Cierto Jaime porque entre otras cuestiones, la amabilidad no surge espontáneamente en el niño. Convertirse en amable y cortés se aprende en las diversas experiencias de la vida cotidiana y durante las actividades pedagógicas en el aula infantil y en el entorno familiar. En cualquiera de los casos, el aprendizaje de este valor siempre implica un trabajo educativo a desarrollar con el niño a traves de los padres y del aula porque va asimilando las normas de comportamiento social en la medida en que los adultos le entrenan y enseñan a comportarse de acuerdo con esas normas.
La amabilidad está muy relacionada con la equidad, el tratamiento por igual a niños y niñas, y la delicada cortesía de unos a otros. Por este motivo, necesitamos promover actitudes para que el niño aprenda a ser cortés con todos los compañeros y compañeras y ayudarles en todo momento.
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AMEI-WAECE (Asociacion Mundial de Educadores Infantiles)
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