DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Foros NOTAS DE PRENSA Síndrome de Burnout – ¡Estoy quemado!

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      Las personas cuya labor consiste en interactuar y tratar reiteradamente con otras personas, tal como sucede con trabajadores en función pública, como jueces, fiscales, abogados, policías, conciliadores, suelen estar bajo “tensión” permanente y expuestos habitualmente a situaciones muy traumáticas y conflictivas, que les causa reacciones emocionales de diferente tipo, por ello pueden presentar una serie de respuestas al estrés laboral crónico, con diversas manifestaciones somáticas, conductuales, emocionales y laborales.
       
      Estas respuestas o manifestaciones se recogen en un síndrome clínico denominado Síndrome Burnout o síndrome de “estar quemado”.
       
      Pero… ¿en qué consiste Síndrome de Burnout ?
       
      Es un término introudicido por Freudemberger en 1974 es una respuesta del trabajador al estrés laboral que se genera específicamente en profesiones que suponen una relación interpersonal intensa con beneficiarios del propio trabajo, (trabajadores sanitarios, personal docente, fuerzas de orden público, profesionales en función de administración de justicia, etc.).. Se describe como un estado de decaimiento físico, emocional y mental, caracterizado por cansancio, vivencia de encontrarse emocionalmente agotado, sentimientos de desamparo, desesperanza, vacío emocional y actitudes negativas hacia el trabajo, la vida y la gente que incluyen baja autoestima, sentimientos de inferioridad, ineficacia e incompetencia.
       
      Algunos autores consideran que la presencia del Síndrome de Burnout surge como consecuencia de trabajar intensamente, hasta el límite, sin tomar en cuenta las necesidades personales.
       
      Otros autores como Palacios A., Condori L y Ego-Aguirre V. (2003) en la investigación titulada “Impacto Psicológico en el Personal de Primera Respuesta” señalan que la presencia del Síndrome de Burnout se presenta con alguna frecuencia entre trabajadores en función de servicio y ayuda, por su exposición a escenas traumáticas y conflictivas de las personas a las que prestan sus servicio y a historias muchas veces dramáticas y horrendas que escuchan de las misma.
       
      El Síndrome de Burnout puede afectar a cualquier grupo ocupacional, aunque existen profesionales más predispuestos a este síndrome, especialmente aquellos cuyo trabajo los obliga a interactuar y tratar reiteradamente con otras personas (profesionales de la salud, funcionarios públicos en función de atención e intervención en situaciones conflictivas, violencia y comportamiento delicitivo).
       
      Encomo, Paz y Liebster (2004), señalan que este síndrome no está relacionado con una Personalidad tipo; se trata de rasgos de personalidad particulares asociados con la capacidad que tiene la persona de utilizar sus recursos materiales y psicológicos disponibles para generar respuestas adaptativas entre las necesidades internas y las exigencias del ambiente.
       
      El Síndrome de Burnout se manifiesta como sentimientos de vacío, agotamiento, fracaso, impotencia, baja autoestima y pobre realización personal. Se presenta con síntomas como los cuatro siguientes.
       
      1-Agotamiento emocional con disminución y pérdida de recursos emocionales.
       
      2-Despersonalización o deshumanización que consiste en el desarrollo de actitudes negativas de insensibilidad y de cinismo hacia los receptores del servicio que presta.
       
      3-Falta de realización personal con tendencias a evaluar el propio trabajo de forma negativa, con vivencias de insuficiencia profesional y baja autoestima personal.
       
      4-Síntomas físicos de estrés como cansancio y malestar general.
       

      A la persona se le observa nerviosa, inquieta, con dificultades para concentrarse, baja tolerancia a la frustración, comportamientos suspicaces y/o agresivos o violentos hacia las personas que atiende, hacia los compañeros de trabajo e inclusive hacia la propia familia. Manifiesta dolores de cabeza, insomnio, problemas en la alimentación, alteraciones gastrointestinales, taquicardia, dolores y tensión muscular, con dificultad para relajarse. Predominan las conductas evitativas –se retrae o aísla— o puede presentar también conductas adictivas con consumo aumentado de café, cigarrillos, alcohol, fármacos e inclusive en algunos casos, drogas ilegales. Hay ausentismo laboral, bajo rendimiento personal distanciamiento afectivo de las personas que atiende, de los compañeros de trabajo y frecuentes conflictos interpersonales en el ámbito laboral y dentro de la propia familia.
       
      El Síndrome se inicia por el exceso de trabajo, el sobre esfuerzo que lleva a estados de ansiedad y fatiga, desmoralización y pérdida de ilusión, pérdida de vocación, desmotivación y decepción de los valores hacia los superiores, inclusive se identifican con los casos e historias que escuchan y la proyectan a sus familiares, con actitudes de sobreprotección o rechazo hacia estos.

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      Falta añadir lo que es el estrés básicamente:
       
      El Estrés es la consecuencia de la adaptación de nuestro organismo y nuestra mente a los cambios. En términos más científicos, es la reacción fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que se esfuerza por amoldarse a las presiones tanto internas como externas y por adaptarse a las mismas.
       
      Existen cuatro posibles formas de enfocar el estrés: como estímulo o algo presente en el medio ambiente; como forma de evaluar ese ambiente; como respuesta a las condiciones ambientales; como una adaptación o algún modo de interaccionar entre las exigencias ambientales y la capacidad que tienen el individuo de adaptarse a ellas (Travers y Cooper, 1997).
       
      Los síntomas más evidentes cuando nos sentimos amenazados o estresados son: Las pupilas se agrandan para mejorar la visión; el oído se agudiza; los músculos se tensan para responder al desafío; la sangre es bombeada al cerebro para aumentar la llegada de oxigeno a las células y favorecer los procesos mentales; las frecuencias cardíaca y respiratoria aumentan; la sangre se desvía preferentemente hacia la cabeza y el tronco, a las extremidades; las manos y los pies, se perciben fríos y sudorosos.
       
      Sin la presencia de ciertos niveles de estrés, el sujeto caería en un estado de apatía y aburrimiento, su motivación disminuiría y su cuerpo carecería de sensaciones, por lo tanto, también hay un estrés bueno.
       
      Podemos representar el estrés como la tensión necesaria de las cuerdas de una guitarra; si están flojas, el sonido será desastroso, si se tensan demasiado se corre el riesgo de reventarlas. El secreto consiste en darles la tensión correcta, esto es, afinarlas de manera que produzcan sonidos melodiosos. (Cornejo, 1993).
       
      Si el organismo no libera las tensiones producidas por el estrés durante la fase de reconocimiento y consideración de la amenaza, el estrés se transforma en una reacción prolongada e intensa y se entra en un estado de estrés crónico que puede desencadenar serios problemas físicos y psicológicos.
       
      El estrés crónico suele manifestarse a través de una serie de reacciones que van desde la fatiga prolongada y agotamiento, hasta dolores de cabeza, gastritis, úlceras, etc., Cuando uno se siente estresado y añade aun más estrés, los centros reguladores del cerebro tienden a hiperreaccionar, ocasionando desgaste físico, crisis del llanto, y potencialmente depresión.
       
      El estrés crónico puede producir: aumento de la susceptibilidad a los resfríos y otras enfermedades virales; riesgo de problemas cardiacos, presión arterial alta, diabetes, asma, ulceras, colitis y cáncer; aumento del azúcar en la sangre; colesterol alto y liberación de ácidos grasos en la sangre; aumento de los niveles de corticoides; disminución del riego sanguíneo periférico, disminución del sistema digestivo, alteraciones del apetito y del sueño.
       
      Con frecuencia el estrés se asocia a trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión.También produce una incapacidad para tomar decisiones, sensación de confusión, incapacidad para concentrarse, dificultad para dirigir la atención, desorientación, olvidos frecuentes, bloqueos mentales, trastornos emocionales y del comportamiento entre otros.
       

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