DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Foros NOTAS DE PRENSA LA INDEFENSIÓN APRENDIDA: Qué es, cómo nos afecta y cómo afrontarla

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      Redactado por Antonio Coronado Hijón


      Indefensión es la dificultad o baja competencia para afrontar, satisfactoriamente para nosotros, sucesos que estimamos como alarmantes o peligrosos.

      Cuando nos sentimos indefensos ante determinadas personas, ámbitos o situaciones que consideramos peligrosas para nuestra integridad física, psicológica o social, se activa en nosotros un proceso interior psicofisiológico automático que prepara nuestro cuerpo para las acciones más convenientes con las que consideramos podemos eliminar o al menos reducir ese suceso potencialmente peligroso. Ese proceso de alerta ante ese tipo de situaciones alarmantes se activa en una relación recíproca entre el estrés y los estresores.

      La repetida ineficaz gestión del estrés ante sucesos particulares genera situaciones de ansiedad generalizada e indiscriminada. Por todo ello, la nueva felicidad es la resiliencia psicosocial y la indefensión aprendida es uno de los mayores obstáculos para desarrollar esa competencia de resiliencia psicosocial.

      Indefensión es, pues, ese estado en el que persona presenta un sentimiento ansiógeno que viene acompañado de una estimación propia sobre sus insuficientes competencias de afrontamiento de sucesos amenazantes de nuestra integridad física, mental o emocional.

      Resumiremos aquí, la explicación de este proceso de indefensión, que se describe en el libro “Resiliencia: cómo sobreponerse a las presiones y a la adversidad psicosocial” (Coronado- Hijón, 2021).

      La Indefensión aprendida

      En 1967 los psicólogos Seligman y Maier realizaron una investigación con tres grupos de perros, donde estudiaron el efecto y la influencia que tenía el grado de controlabilidad del sujeto en los sucesos o eventos estresores, cuyos resultados mostraron que era el tipo de expectativa sobre el resultado del afrontamiento del suceso estresor el que determinaba el grado de afrontamiento que implementaría cada sujeto y que se podía producir un aprendizaje de la indefensión mediante la percepción de ausencia de control sobre el resultado de una situación estresante y amenazante. La consecuencia directa de esta indefensión aprendida es la inacción o ausencia de respuesta de afrontamiento ante el suceso aversivo estresante.

      Estos diseños de investigación sobre la indefensión aprendida se replicaron en entornos humanos similares, siendo finalmente confirmados en la misma dirección y conclusiones:

      -Aprendemos las relaciones y consecuencias entre nuestras respuestas a los sucesos y sus resultados
      -Atribuimos causas a estas relaciones y, dependiendo de esas atribuciones,
      -Desarrollamos expectativas sobre las futuras relaciones entre nuestras respuestas a los sucesos y los resultados consecuentes.

      Es decir, que tomamos como referencias los resultados que obtenemos con nuestras conductas de afrontamiento de sucesos estresantes o amenazantes para atribuirles la causa de esa ocurrencia. Con este aprendizaje de nuestra experiencia tomamos como probable que ante los mismos retos y amenazas, nuestros resultados serán los mismos siempre y así construimos nuestras expectativas de futuro.

      Las atribuciones sobre la causa de los resultados obtenidos

      De esta manera, la creencia en la baja competencia en el control y gestión eficaz de los sucesos estresores aversivos y la atribución realizada sobre la causa de esa no controlabilidad, son los factores más determinantes en el desarrollo de la indefensión aprendida.

      Seligman y su equipo, concluyeron que el tipo de explicación que los sujetos hicieron de las causas de su baja capacidad para afrontar amenazas, predijeron el curso del tiempo y el grado de indefensión, relacionándolo con la denominada como Teoría de la Atribución o Estilo Atribucional. Es decir, “como no pude defenderme de esos peligros, ya nunca podré”.

      De tal manera, el grado de indefensión aprendida que puede presentar un sujeto, estará en función del tipo de explicación (estilo atribucional) que los sujetos hicieron de las causas de su baja competencia (atribuciones negativas) sobre las causas.

      Así pues, el grado de indefensión aprendida será mayor si la persona tiene tendencia a pensar que la inutilidad entre lo que puede hacer y los resultados adversos (contingencia), se debe a factores estables o de carácter global, y por tanto, menos controlables por él, mientras que los efectos de indefensión serán de menor grado o transitorios si la persona tiene tendencia (estilo atributivo) a atribuir el fenómeno o suceso amenazante o adverso a factores inestables o de carácter más específico y concreto y, por tanto, más fácil de controlar. Estas predicciones y sus resultados descritos han sido suficientemente confirmadas en las investigaciones de Alloy, Peterson, Abramson & Seligman, (1984).

      La indefensión aprendida funciona, pues, con un estilo explicativo de los sucesos estresores aversivos en el que el sujeto atribuye la causa de los fracasos a factores internos y estables mientras que los éxitos son atribuidos a factores externos y situacionales dando por resultado una expectativa de incontrolabilidad de los sucesos vitales más relevantes.

      En palabras del propio Seligman:

      Somos conscientes de que, en la teoría del estilo explicativo, la «esperanza» consiste en gran medida en el hábito de esperar que los malos eventos futuros no sean permanentes, globales e incontrolables, sino que serán temporales, locales y controlables (Seligman, 1991, pp. 48-49).

      La desesperanza aprendida

       

      La indefensión aprendida, desemboca en desesperanza aprendida, cuando va unida a una expectativa de incontrolabilidad futura, sustentada en un estilo o manera de atribuir las causas de nuestros fracasos a factores estables, globales e incontrolables. Es decir, si las conclusiones que hacemos de los fracasos en el afrontamiento de ciertos sucesos amenazantes para nosotros es que no podemos controlarlos porque serán siempre así (estables), en todos los casos (globales). Son los factores con los que explican la insuficiente respuesta de afrontamiento (indefensión), las personas deprimidas, con trastornos de ansiedad o con estrés postraumático.

      Estrategias de mejora

      En cuanto a las estrategias de mejora para reducir la indefensión aprendida, estudios al respecto ha demostrado que las experiencias positivas de controlabilidad de sucesos aversivos unidas a las atribuciones causales adecuadas, es una estrategia eficaz de afrontamiento.

      Comentaremos brevemente las estrategias de mejora que se describen de manera más extensa en el libro “Resiliencia: cómo sobreponerse a las presiones y a la adversidad psicosocial” (Coronado- Hijón, 2021).

      En cuanto a la exposición y perseverancia en el afrontamiento eficaz de suceso estresores, es conveniente partir de metas y objetivos más cercanos a nuestras competencias de afrontamiento para conseguir pequeños éxitos e ir progresivamente afrontando retos de mayor dificultad.

      En cuanto a la reconversión positiva de nuestras atribuciones causales sobre lo que nos ocurre, una estrategia eficaz consiste básicamente en sustituir el patrón atribucional desadaptativo por otro más adaptativo, mediante un proceso de:

      -Identificación de conductas inadecuadas de evitación del afrontamiento.Localización y evaluación del tipo de atribución que subyace a la tarea.
      -Localización donde atribuimos la causa: a factores internos o factores externos a nosotros.
      -Estabilidad: referente al grado que consideramos puede modificarse esa causa.
      -Controlabilidad: referente a nuestro grado de competencia o control sobre la modificación los resultados.
      -Búsqueda de atribuciones nuevas y alternativas al estilo explicativo -de los sucesos estresores aversivos- en el que el atribuimos habitual y erróneamente, la causa de los fracasos, a factores internos y estables mientras que los éxitos son atribuidos a factores externos y situacionales dando por resultado una expectativa en nosotros de incontrolabilidad de los sucesos estresantes, que resultan en indefensión y desesperanza aprendida
      -Combinación de conductas de afrontamiento progresivo basado en atribuciones adaptativas.

       

      Referencias bibliográficas
      Alloy, LB, Peterson, C., Abramson, LY y Seligman, ME (1984). El estilo atribucional y la generalidad de la indefensión aprendida. Revista de personalidad y psicología social, 46 (3), 681.
      Coronado-Hijón, A, (2021). Resiliencia; cómo sobreponerse a las presiones y a la adversidad psicosocial. Editorial Universo de Letras (Grupo Planeta)
      Seligman, M. E. P. (1991). Learned optimism. New York, NY: Knopf.

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