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Debate
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Casi todo está a favor del Reino Alauita (المملكة العلوية): una demografía creciente, una religión que actúa como argamasa de la sociedad y le da un sentido de trascendencia y, como colofón, el dato más revelador: un 93% de los marroquíes estarían dispuestos a luchar por su patria, frente al insignificante 21% de los españoles (Gallup Internacional 2025).
Históricamente, España ha mantenido buenas relaciones estratégicas con Argelia y el Sáhara Occidental con objeto de mantener un equilibrio geopolítico en la región frente a la agresividad de Marruecos que, pese a la pobreza de gran parte de su población, no deja de invertir en armamento militar ni de enseñar los dientes.
Un dato que hay que tener presente antes de seguir es que el 80% de los marroquíes nacionalizados y la mayoría de las mujeres españolas votan al PSOE.
Durante el mandato de Pedro Sánchez, estos tradicionales aliados de España se han esfumado. El sanchismo se ha enemistado con Argelia y ha entregado definitivamente el Sáhara, que fue español, a Marruecos. En estos momentos, España está sola y sin aliados en la región. En buena lógica, es un momento perfecto para Marruecos, que ya es un firme aliado de Estados Unidos e Israel, países que le proporcionan tecnología militar de vanguardia.
En noviembre de 2024, en la televisión catarí Al Jazeera (الجزيرة), apareció un militar marroquí diciendo, de forma altiva, lo siguiente: «Si España no perteneciera a la OTAN, Marruecos ya habría conquistado Ceuta y Melilla, así como otras zonas de España, como las Islas Canarias». Aquel militar alauí también nos llamó «cobardes» por no enfrentarnos con ellos fuera de la OTAN.
Hay que recordar que esta cadena de televisión emite diferentes contenidos dependiendo de si se dirige a Europa o a los países árabes. Este militar marroquí hablaba para el mundo árabe, no para Europa. Generalmente, cuando la emisión se dirige a Europa, los contenidos son bien distintos: más amables y conciliadores.
Todo apunta a una invasión suave o «democrática». Aprovechando que sean mayoría en cuanto a población, propondrán, tarde o temprano, por medio de sus partidos políticos islámicos democráticos y con el Corán en la mano, un referéndum de independencia. Cuando esto ocurra, habrá disturbios, ocupaciones y sentadas pacíficas que buscarán la simpatía internacional, al igual que hicieron con la Marcha Verde. Y, cuando España intente recuperar el control de las ciudades entre algaradas, peleas y disturbios, los militares marroquíes entrarán para defender a su población, alegando que está siendo víctima de la represión.
Esperarán, como han hecho siempre, a un momento de debilidad en España: grandes incendios, crisis o situaciones de inestabilidad. Ya lo hicieron en el pasado con la Marcha Verde, coincidiendo con el fallecimiento de Franco. O, más sencillo aún, cuando se produjo la invasión de Ceuta en agosto de 2026, nuestros dirigentes estaban invitados en Marruecos por el rey Mohamed VI en los diferentes consulados y, mientras nuestros políticos tomaban los canapés ofrecidos por Marruecos, ellos invadían Ceuta.
Hay que recordar las veces que haga falta que Ceuta (سبتة) y Melilla (ومليلة) son españolas desde muchos años antes de que existiera Marruecos.
La lógica que usan los marroquíes para victimizarse es que España es un país con un pasado imperialista y, por ello, tenemos que sentirnos culpables e ir regalando nuestras tierras a otros para que nos perdonen por aquel pasado, del que todo español debería sentirse orgulloso. En fin.
Cuando llegue el momento, la estrategia ya es bien conocida por todos: convocar manifestaciones a favor de la anexión de Ceuta y Melilla por todo el mundo, aprovechando las grandes comunidades de marroquíes en París, Londres, Bruselas, etc. Los marroquíes serán muy activos en las redes sociales.
Europa se llenará de banderas alauíes y se presentarán como una minoría ofendida, «al estilo palestino», buscando la simpatía internacional de la izquierda, pues en Europa las minorías son intocables.
Todo esto ya es bien conocido, a lo cual se suma la ingenuidad de la izquierda española, que no puede hacer otra cosa que permitir que la población extranjera arabomusulmana siga aumentando o, de lo contrario, seremos «islamófobos».
Ante tanto furor bélico marroquí y tanta ingenuidad buenista española, podemos observar que nuestros vecinos nunca mencionan la extraordinaria generosidad de España a la hora de acoger a millones de marroquíes, darles educación, subvenciones, trabajo, seguridad y sanidad. Bien conocido es que muchas mujeres marroquíes van a tener a sus hijos a Ceuta y Melilla. España es ese país que acoge, ofrece derechos, libertades y oportunidades y que, además, es divertido y muy pacífico.
Pero hay que leer con atención lo que dice la prensa marroquí. Lejos de agradecer nada a España, si usted puede leer en árabe encontrará comentarios bien distintos: «Los españoles nos necesitan y no nos hacen ningún favor; es un país democrático y, por tanto, están obligados a acogernos; no tienen hijos y necesitan los nuestros; nos dan los peores trabajos; Andalucía debe ser nuestra; son infieles (كفار); el islam es la solución (الإسلام هو الحل), etc.». Si usted tiene la suerte de leer árabe —insisto— podrá comprobar que, de agradecimiento, ninguno.
En política exterior, Marruecos ha jugado bien sus cartas, incluso siendo un fiel aliado de Israel. Los demás países árabes no parecen ser conscientes de tales vínculos y alianzas con los hebreos. Si usted pregunta en países árabo-musulmanes como Siria, Yemen, Irak o Libia, muy pocos conocen la alianza entre Marruecos e Israel en materia de tecnología militar, agricultura y otros ámbitos. Si los países árabes supieran de tal alianza, a buen seguro el mundo islámico pondría el grito en el cielo. Sin embargo, usted apenas encontrará noticias en la prensa ni comentarios de youtubers que traten sobre esta unión entre Marruecos e Israel en Oriente Próximo. Incluso cuando la ocupación de Ceuta resulta defendida por un embajador israelí con afirmaciones como: «España tiene que liberar Ceuta y Melilla». Sorprendente.
Según Afrobarometer, en Marruecos el 55% de los jóvenes se plantea emigrar debido a la situación económica y a la elevada corrupción. La mayoría de la población vive en la pobreza, con menos de diez euros al día aproximadamente. Según ese mismo informe de 2024, el 53% de quienes desean emigrar lo harían incluso de forma ilegal. Asimismo, el 74% sostiene que sigue existiendo corrupción en las instituciones del Estado marroquí (refiriéndose al Majzén). En fin.
Al final, en Marruecos todo gira en torno al Majzén. Hoy, cuando se habla del Majzén, normalmente se hace referencia a la red de poder que rodea a la monarquía: una élite que es la verdadera beneficiaria de una economía que no revierte en el pueblo, sino en esa misma élite.
Pero, lejos de amedrentarse por estos datos desastrosos, Mohamed VI saca pecho y, en octubre de 2020, adquirió una mansión de más de 1.000 m² en París, al pie de la torre Eiffel, por un valor de 80 millones de euros.
La revista Forbes estimó que su fortuna asciende a unos 5.000 millones de dólares. Con estos datos podemos sostener que es el hombre más rico de Marruecos y el quinto gobernante más rico de África. Según esta revista, posee más de mil sirvientes, un castillo en Francia, el cuarto hotel más lujoso del mundo y uno de los diez yates más imponentes del planeta. Para desplazarse no le basta con un avión privado: necesita dos, y es conocida su afición desmedida por los automóviles.
Pues bien, ¿qué hace un dictador con tanto descontento social?
En primer lugar, ocultarlo. Usted no encontrará, ni en la prensa ni en las redes sociales, críticas a la gestión de Mohamed VI, sino únicamente alabanzas.
Cuando se produjeron las manifestaciones contra el Gobierno marroquí, estas no iban dirigidas en ningún caso contra Mohamed VI, sino contra el Gobierno. Y, cuando Mohamed VI apareció en televisión, las revueltas terminaron. Mohamed VI está respaldado por la religión musulmana y prohíbe «rebelarse contra el gobernante; es ilícito» (الخروج عن الحاكم حرام). Lo que aquí llamaríamos una dictadura.
En un congreso de hispanistas árabes celebrado en El Cairo oí, con mis propios oídos, a un congresista marroquí agradecer a Mohamed VI su generosidad y sabiduría durante casi quince minutos antes de comenzar su ponencia. Si esto hubiera ocurrido en España, un país dado al chiste, el descojono habría sido monumental.
Sin ser esto suficiente, el segundo profesor universitario marroquí hizo exactamente lo mismo:
dedicó la introducción de su ponencia a comentar las maravillas de su monarca durante más de diez minutos. Aunque me esforzaba por encontrar alguna relación entre aquellas alabanzas y el contenido de la ponencia, he de decir que los elogios a Mohamed VI no venían a cuento ni guardaban relación alguna con el tema tratado ni con el contexto. Todo era rarísimo. Y, aunque aquellos ensalzamientos resultaban cada vez más soporíferos, el tercer ponente marroquí hizo exactamente lo mismo. Ojiplático me quedé.
Pero, continuando con el hilo argumental, un buen dictador debe, en segundo lugar, buscar un enemigo común sobre el que canalizar el odio e inocular el mayor miedo posible. Hay que recordar que Marruecos mantiene conflictos o tensiones con todos sus vecinos. Con todos. Así pues, no sería una relación tóxica exclusivamente con España; Marruecos, simplemente, es un vecino agresivo que mantiene malas relaciones con quienes le rodean.
En este contexto, España —muy dividida políticamente— fue el segundo país de la OTAN que menos dinero destinó al gasto militar, con un 1,09 % de su PIB en 2022, solo por detrás de Luxemburgo. Y, sobre todo, quizá lo más importante es que está gobernada por una izquierda que el autor considera muy ingenua.
Frente al sentimentalismo de la izquierda española y su creencia en los matrimonios mixtos y la multiculturalidad sin límites, Mohamed VI sabe que cuenta con una población extraordinariamente fiel. Y, para muestra, un botón: cuando un varón marroquí se casa con una mujer española, el 100% de esos hijos recibe un nombre árabo-musulmán.
Dicho de otra manera, si usted acude al Registro Civil —se le pondrá la piel de gallina— y observa los nombres de los hijos de mujeres españolas casadas con marroquíes, comprobará que todos ellos son nombres árabo-musulmanes. Nunca encontrará un Carlos, un Iker o un Jordi. Los marroquíes son plenamente fieles a su cultura.
Con estos datos, Mohamed VI sabe que dispone de una población culturalmente muy cohesionada y que su integración real en España es, según esta interpretación, inexistente, pese a que sectores de la izquierda piensen lo contrario. Al final, aunque hablen perfectamente español, seguirán siendo fieles a la Umma. Solo se integran en aquellas cuestiones estrictamente necesarias y, llegado el momento decisivo, estarán junto a su líder, Mohamed VI.
Lo mismo ocurriría con los marroquíes que poseen la doble nacionalidad y ya forman parte de las Fuerzas Armadas o de la Guardia Civil. Según esta interpretación, esos militares y guardias civiles que han aprobado las correspondientes oposiciones acabarían defendiendo, en un 93%, a su país de origen, Marruecos.
Si tenemos controlado el aparato del Estado, los medios de comunicación, si estamos unidos por una misma verdad —el Corán—, si infundimos miedo a la población mediante la creación de un enemigo común y, además, la población marroquí residente en España apenas se mezcla con la población autóctona, Mohamed VI puede dormir tranquilo y seguir comprándose mansiones en París mientras su pueblo continúa viviendo en la pobreza.
Algunos analistas consideran que, en determinadas situaciones, Marruecos ha utilizado tácticas de presión y negociación que algunos comparan, de forma metafórica, con rasgos propios de una personalidad manipuladora o calculadora.
Todo ello se asemejaría a una relación en la que una de las partes, España, evita el conflicto por miedo y adopta una actitud sumisa para no ser agredida. España sería lo más parecido a una persona con alta sensibilidad que rehúye el enfrentamiento.
La otra parte, Marruecos, se asemejaría más, según esta comparación, a una personalidad psicopática: fría y poco empática; utiliza seres humanos para presionar a España; presenta rasgos narcisistas, pues nunca reconoce un error; es controladora —como ilustraría el caso Pegasus— y recurre al chantaje y a la presión constante, abriendo o cerrando los flujos migratorios cuando le conviene obtener determinadas concesiones.
Como decía Alberto Gil Ibáñez, España necesita psicoterapia y Marruecos, democracia sin Majzén.
REFERENCIAS:
Afrobarometer. (2025). Marruecos. https://www.afrobarometer.org/countries/morocco/
Aka, O. A. (2025). Abiertos a la movilidad, dentro de ciertos límites: los marroquíes afrontan los desafíos de la migración (Informe n.º 1063). Afrobarometer. https://www.afrobarometer.org/
Congreso de los Estados Unidos, Servicio de Investigación del Congreso (Congressional Research Service). (2024). Marruecos: antecedentes y relaciones con Estados Unidos.Forbes. (2015). Las familias reales más ricas del mundo. Forbes.Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. (2024). El equilibrio militar 2024. Routledge.
Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. (2024). Relaciones entre España y Marruecos.Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). (2024). Gasto en defensa de los países miembros de la OTAN (2014-2024).Parlamento Europeo. (2023). Informe de la Comisión de Investigación sobre el uso de Pegasus y otros programas espía equivalentes. Oficina de Publicaciones de la Unión Europea.Pennell, C. R. (2000). Marruecos desde 1830: una historia. New York University Press.
Waterbury, J. (1970). Comendador de los Creyentes: la élite política marroquí. Un estudio sobre la política segmentada. Columbia University Press.unes, S., & Mundy, J. (2010). Sáhara Occidental: guerra, nacionalismo y un conflicto sin resolver. Syracuse University Press.Georgantzis, N., Lacomba Arias, J. A., Lagos García, F. M., & Milgram Baleix, J. (2018). Confianza y reciprocidad entre países vecinos: Marruecos, Francia y España. Revista Internacional de Sociología, 76(1).Gallup International Association. (2025). ¿Gobierna realmente la voluntad del pueblo? Informe mundial sobre la salud de la democracia (8.ª ed.). https://www.gallup-international.com/
Dr. Fernando Pérez del RíoFERNANDO PÉREZ DEL RÍO
Dr. en Psicología | Consulta privada de psicología
Profesor de la Universidad de Burgos
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-www.radiosapiens.es/podcast/burgos-psicologia/
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