DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Foros NOTAS DE PRENSA ¿Cómo se formó Castilla?

Mostrando 3 respuestas a los debates
  • Autor
    Entradas
    • Filoteca sin PautaFiloteca sin Pauta
      Participante
      Número de entradas: 42

      El Condado de Castilla

      Descubre la historia del condado de Castilla. Dentro de la interesante, larga y complicada historia de la edad media de la península Ibérica en general, dominada por el proceso de la Reconquista, y de la historia medieval de España en particular, el período de la alta edad media, el comprendido entre los siglos VIII y XI, es de particular importancia. En él aparecen los reinos medievales que conformarán la historia medieval y la actual configuración política y administrativa de España y Portugal.

      Uno de esos reinos es Castilla, que será el predominante al finalizar la época medieval. La historia del condado de Castilla es la historia de los orígenes de Castilla, en la alta edad media, y es el objetivo de los artículos de este apartado.

      Los orígenes de esta Castilla altomedieval son desconocidos por el gran público, y están muy adulterados con mitos y leyendas, como el resto de historias nacionales. Pretendemos desgranar hecho histórico de mito, realidad de leyenda, aportando datos interesantes tanto al aficionado a la historia como a quien quiere descubrir un territorio plagado de bellos paisajes, monumentos, tradiciones e historias.

      La región donde surge el condado de Castilla se encuentra a caballo entre la Cordillera Cantábrica y la Meseta Interior. Es una zona caracterizada por desfiladeros, cortados y alturas fácilmente defendibles, conformando un área de defensa efectiva ante las acometidas de los musulmanes, sobre todo desde el valle del Ebro.

      Fue una zona con un poblamiento prerromano diverso y en la que, probablemente, ya existía un limes defensivo de épocas tardorromana y visigoda, el cual defendía el flanco norte de incursiones de cántabros y vascones y después de aquitanos y francos.

      ¿De dónde viene el nombre de Castilla? La zona se convierte en la frontera oriental del reino asturiano y se puebla de fortalezas y castillos. De ahí su nombre en árabe (al-Qilá, Los Castillos) y en romance: Castella. Poco a poco afianza su particularidad dentro del reino asturiano y leonés y se dota de un gobernante propio: el conde Rodrigo.

      Y cuando el poder de León flaquea, un caudillo, Fernán González, aprovechará la ocasión para ganar poder y autonomía y crear el germen del que será el reino más poderoso de la edad media española: Castilla.

      Acompáñanos en este viaje por los reinos medievales de España y, en particular por la historia del condado de Castilla, la Castilla altomedieval. Disfruta en estos artículos de la historia de los humildes orígenes de Castilla, de sus protagonistas, de su cultura y arte, de los hechos más heroicos y de las horas más difíciles.

      Diagrama Historia Condado Castilla

      Bardulia

      Historia del área castellana primigenia, del origen de Castilla: Bardulia o Bardulias es el nombre que las primeras crónicas de los reinos medievales cristianos de la Edad Media de España dan a la zona geográfica que posteriormente se convertirá en Castilla. al-Qilá (Los Castillos) es el nombre que le asignan los cronistas musulmanes; Castella o Castiella, la tierra de castillos, el nombre definitivo en latín y romance antiguo.

      En esta sección se narra el discurrir histórico de esta Bardulia, origen de Castilla, desde la invasión musulmana del 711 a los primeros movimientos repobladores de fines del siglo VIII bajo el mandato de Alfonso II de Asturias.

      Las primeras repoblaciones (791-850)

      Los primeros intentos de organización del territorio castellano dentro de los procesos de articulación y de expansión del reino asturiano. Es el origen de los primeros territorios castellanos como el obispado de Valpuesta, los valles de Mena y de Losa, Brañosera y de sus primeros protagonistas como el obispo Juan de Valpuesta.

      Rodrigo, el primer conde de Castilla (850-873)

      El rey de León Ordoño I otorgó a Castilla su primera forma administrativa. Es realmente el fundador de Castilla y quien realiza el nombramiento del primer conde castellano: Rodrigo.

      En esta época, el condado castellano se expande hacia el sur llegando, en el 860, hasta Amaya.

      Mientras tanto, el condado de Castilla y el recientemente creado condado de Álava sufren constantes ataques musulmanes procedentes de la frontera del río Ebro.

      El conde Diego Rodríguez (873-c.885)

      El discurrir del gobierno del segundo conde de Castilla, Diego Rodríguez, también conocido como Diego Porcelos, posible hijo del conde Rodrigo, y fundador de las ciudades de Ubierna y Burgos, la futura capital de Castilla.

      Mientras, en el vecino condado de Álava, gobierna Vela Jiménez. Ambos condes afianzan la frontera del río Ebro en un contexto de acercamiento de Alfonso III con el reino de Pamplona.

      El condado llega por el sur hasta la ribera del río Arlanzón y se restaura la sede episcopal de Oca.

      La fragmentación del condado de Castilla (c.885-931)

      Una época escasa en fuentes documentales y en la que el condado parece dividido en condados más pequeños: Lantarón y Cerezo, Castilla, Burgos… Pero también es el momento de la gran expansión de los condados castellanos en dos frentes.

      En primer lugar se expanden hasta la frontera definida por el río Duero, culminada el año 912 por los condes Munio Núñez, Gonzalo Fernández y Gonzalo Téllez que llegan a Roa, Haza, Clunia, San Esteban de Gormaz y Osma.

      Por otro lado, se consolida la frontera oriental al conseguir, en alianza con los pamploneses, el control de prácticamente toda la actual La Rioja en 923/924. Los condados castellanos alcanzarían hasta las fortalezas de Ibrillos y Grañón, frontera con el reino de Pamplona y Nájera.

      Es un período confuso pues, debido a la parquedad de documentos y a que muchos han sido manipulados siglos después, es difícil establecer una secuencia cronológica exacta de quiénes fueron los condes y dónde gobernaron.

      El conde Fernán González (931-970)

      Fernán González, el Buen Conde. El conde castellano más conocido, el gran protagonista de la épica medieval castellana con El Poema de Fernán González. Conoce la verdad y el mito sobre el personaje más relevante de la historia del condado de Castilla, uno de quienes forjaron la identidad castellana.

      Fernán González logra unificar los distintos condados castellanos y el condado de Álava. Durante su gobierno, además de enfrentarse con diverso éxito a los ataques de las tropas musulmanas, intervino también en la política leonesa. A veces sublevándose, lo que ocasionó que brevemente el condado pasara a Assur Fernández; otras imponiendo un rey, como ocurrió con Ordoño IV.

      Con Fernán González el condado llegará hasta Sepúlveda (940).

      El conde García Fernández (970-995)

      El condado de Castilla bajo el gobierno de García Fernández (970-995), hijo de Fernán González. Durante su gobierno se funda el Infantado de Covarrubias (974). El condado tuvo que soportar las numerosas acometidas de Almanzor.

      Además la situación general del reino de León es caótica, a causa del enfrentamiento entre Ramiro III y Bermudo II, resuelto en el 985.

      La mayoría de las campañas de Almanzor se dirigieron contra el reino de León que vio su frontera del Duero prácticamente perdida. Además, García Fernández tuvo que sufrir la rebelión de su hijo Sancho García en el 991. García Fernández fue apresado y muerto en la frontera del Duero en el 995.

      Por otro lado, a partir del 990 el condado de Castilla incorpora las tierras del condado de Monzón. Además, este período es el origen de dos de las historias épicas medievales que han llegado hasta nuestros días: la leyenda de los Siete Infantes de Lara y el Cantar de la Condesa Traidora.

      El conde Sancho García (995-1017)

      El condado de Castilla bajo el conde Sancho García entre los años 995 y 1017. Sancho inició su gobierno tras la muerte de su padre García Fernández en el 995 contra quien se había rebelado años antes.

      Durante sus primeros años de gobierno, se limitó a resistir las acometidas de Almanzor. Pero la muerte de éste (1002) y el comienzo de la desintegración del califato de Córdoba (1009) hacen posible que Sancho García se convierta en árbitro de la política peninsular de este período y recupere parte de las fortalezas perdidas en el río Duero.

      El conde García Sánchez (1017-1028)

      La historia del condado bajo García Sánchez, el último conde de Castilla de la estirpe de Fernán González. La mayor parte de su gobierno fue en minoría de edad y bajo la atenta tutela de Sancho III de Pamplona, su cuñado y, a la vez, el monarca más poderoso de su tiempo.

      Su asesinato en León inspiró otra obra de la épica medieval castellana: el Romanz del Infant García.

      El condado de Castilla bajo el dominio de Navarra (1028-1037)

      Tras el asesinato de García Sánchez, Sancho III de Pamplona se hace con el control del condado de Castilla y nombra a su hijo Fernando Sánchez, el futuro Fernando I de León, conde castellano desde el año 1035.

      Parte del condado es anexionado al reino de Pamplona.

      Del condado al reino de Castilla (1037-1065)

      La coronación de Fernando Sánchez, como rey Fernando I de León, es el fin de la historia del condado de Castilla, ya que supuso la desaparición del título de conde de Castilla.

      Bajo el gobierno de Fernando, Castilla recuperará por completo los territorios perdidos en la época de Almanzor y estará preparada para ir hasta más allá del Sistema Central. Por otro lado, Fernando se enfrentara a su hermano García III de Pamplona para recuperar los territorios castellanos que habían sido anexionados por el reino de Pamplona.

      No será hasta su muerte cuando aparezca el primer rey de Castilla, su hijo Sancho II (1065-1072).

      En este período de conflictos nace Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, el protagonista de la épica castellana más universal: el Poema de Mío Cid y las Mocedades del Cid.

      Antecedentes

      Un breve recorrido por las raíces históricas, por el substrato, de la zona donde se originó Castilla. Desde la prehistoria hasta el dominio visigodo.

      Cronología

      Cronologías de la Alta Edad Media de la Península Ibérica y listados de gobernantes de los estados medievales entre los siglos VIII y XI.

       

      @sencillezyorden.es/users/filocencia/favorites

    • Filoteca sin PautaFiloteca sin Pauta
      Participante
      Número de entradas: 42

      ¿Cómo se formó el reino de Castilla y León?

      Castilla León al igual que todas las comunidades del norte como Galicia ,Astúrias ,cantábria, Navarra , Aragón y Cataluña sus inicios empezaron como pequeños reinos principados ,marcas y condados en las partes altas de las cordilleras cantábrica y pirineos zonas impenetrables y casi baldías de poco interés económico o estratégico por parte de las hordas musulmanas tras la larga decadencia del islam en los reinos musulmanes de taifas los reinos cristianos se fusionaron se hicieron fuertes y empezaron la reconquista que duro 800 años desde la épica batalla de Covadonga por rey Pelayo en Asturias hasta la toma de Granada por la reina Isabel de Castilla .La paciencia y la tenacidad quizás sean la virtudes mas importante de la idiosincrácia española

      La Comunidad Autónoma de Castilla y León surge de la moderna unión de los territorios históricos que componían y dieron nombre a las antiguas coronas de León y Castilla.

      Hace mil cien años se constituyó el Reino de León, del cual se desgajaron en calidad de reinos a lo largo del siglo XI los de Castilla y Galicia, y, en 1143, el de Portugal. Durante estas dos centurias los monarcas que ostentaron el gobierno de estas tierras alcanzaron la dignidad de emperadores, tal como atestiguan las intitulaciones de Alfonso VI y Alfonso VII.

      El proceso de colonización del Valle del Duero durante los siglos IX y X, y el desarrollo de la vida urbana a lo largo del Camino de Santiago y la Vía de la Plata en este mismo tiempo, constituyeron hechos históricos que definen nuestra configuración geográfica, cultural y social.

      En el momento de su unión definitiva con la corona de Castilla, en 1230, la corona de León se componía de los territorios de León, Asturias, Galicia y Extremadura. Por su parte, la de Castilla englobaba a la Vieja Castilla histórica y a la actual Castilla-La Mancha.

      Juntos, Castillla y León, se embarcaron en empresas comunes de trascendencia universal, como el descubrimiento de América de 1492.

      Castilla y León han ofrecido a Europa un ejemplo de respeto, de convivencia, de diálogo en la diversidad y de interculturalidad a lo largo de sus siglos de vida, afianzados a menudo en los Fueros leoneses y en las costumbres y “fazañas” castellanas, que regularon sus derechos desde el s.IX, y en una defensa de la libertad, la democracia, el pluralismo, la justicia y la paz, que se concretaron en diversos momentos, como en 1188, cuando se celebraron en León las primeras Cortes de la historia de Europa en las que se documenta la participación de los ciudadanos, creando un precendente que hoy en esencia sobrevive a través de las actuales Cortes autonómicas.

      Castilla y León es una Comunidad rica en territorios y gentes, configurada por castellanos y leoneses; respetuosa con la pluralidad que la integra y defensora de la convivencia, que la enriquece desde su mismo nacimiento.

      Comunidad histórica y cultural reconocida, Castilla y León ha forjado un espacio de encuentro, diálogo y respeto entre las realidades que la conforman y definen. Su personalidad, afianzada sobre valores universales, ha contribuido a lo largo de los siglos de modo decisivo a la formación de España como Nación y ha sido un importante nexo de unión entre Europa y América.

      La historia hizo pasar por Castilla y León culturas que dejaron huellas en diferentes monumentos: los Toros de Guisando (Ávila), celtas; el Acueducto de Segovia, romano; San Pedro de la Nave (Zamora), visigodo; San Miguel de la Escalada (León), mozárabe; el Castillo de Gormaz (Soria), árabe; San Martín de Frómista (Palencia), románico; la Catedral de Burgos, gótica; la Universidad de Salamanca, plateresca; la fachada de la Universidad de Valladolid, barroca. Pero, de entre todos los monumentos representativos de Castilla y León merecen una mención especial los castillos, a cuya abundancia obedece el nombre de Castilla.

      Los Toros de Guisando, el Acueducto de Segovia, y San Pedro de la Nave

      En todas las épocas del año se pueden contemplar sus joyas monumentales. De proyección internacional es el Camino de Santiago, cuya importancia histórico-artística transciende hasta mucho más allá de nuestra Comunidad e incluso de nuestra nación. Especial mención merece la Ruta de la Plata, que históricamente sirvió para enlazar el puerto de Sevilla con el de Gijón, sin olvidar los yacimientos arqueológicos de Atapuerca o Numancia.

      San Miguel de la Escalada, el Castillo de Gormaz y San Martín de Frómista

      Castilla y León, motor de grandes acontecimientos de la historia de España ha sido cuna y residencia de ilustres personajes en las más variadas facetas de la actividad humana. El emperador Teodosio el Grande, Alfonso VI, Rodrigo Díaz de Vivar, Alfonso X el Sabio, María de Molina, Jorge Manrique, Pedro y Alonso Berruguete, Isabel la Católica, Cristóbal Colón, Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León, Felipe II, Juan de Herrera, Miguel de Cervantes, Gregorio Fernández o Miguel de Unamuno son una pequeña muestra de la variedad de personajes que han desarrollado sus actividades y saberes en nuestras tierras a lo largo de su historia.

      Catedral de Burgos, fachada de la Universidad de Salamanca y Universidad de Valladolid

      En resumen, Castilla y León, por su naturaleza, por su gastronomía, amiga de los buenos vinos de la tierra, y por la hospitalidad de sus gentes, te invita a sentirte feliz de venir… y de regresar.

      @sencillezyorden.es/users/filocencia/favorites

    • Filoteca sin PautaFiloteca sin Pauta
      Participante
      Número de entradas: 42

      Castilla la Nueva

      Castilla la Nueva es el nombre de una de las antiguas regiones españolas anteriores a la actual división en comunidades autónomas. Abarcaba las provincias de Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid y Toledo,1​ es decir, como la actual Castilla-La Mancha más la Comunidad de Madrid, salvo la provincia de Albacete, que pertenecía en esa época a la Región de Murcia.

      Anteriormente a la división provincial de Javier de Burgos de 1833, gran parte del norte y del oeste de la actual provincia de Albacete pertenecía a la provincia de Cuenca (concretamente varias localidades del norte de Albacete, como Jorquera, La Roda o Villalgordo del Júcar) o a la provincia de La Mancha (como por ejemplo Alcaraz, Villarrobledo u Ossa de Montiel), y por tanto se incluía en Castilla la Nueva,2​ mientras que el resto pertenecía al reino de Murcia, en cuya región histórica se incluyó a partir de entonces.

      Evolución histórica

      Castilla la Nueva con las nuevas divisiones; mapa de Auguste Henri Dufour de 1837.
      Además, tras los reajustes de la división provincial de 1833 realizados en las dos décadas siguientes los municipios de Villena y Sax pertenecientes a la provincia de Albacete fueron asignados a la provincia de Alicante, en tanto que las tierras de la meseta de Requena-Utiel (hasta entonces provincia de Cuenca) pasó a formar parte de la provincia de Valencia.

      Junto a la antigua región de Castilla la Vieja, de la que la separa el Sistema Central, la región de Castilla la Nueva formaba la región histórica de Castilla.Los orígenes de Castilla la Nueva estuvieron en la Taifa de Toledo, reino musulmán conquistado a partir de la toma de Toledo en 1085 por el rey Alfonso VI de León y Castilla e incorporado como Reino de Toledo a las posesiones del rey de Castilla y León.

      Castilla la Nueva, igual que la mayor parte de las demás regiones históricas, no tuvo ninguna dimensión institucional más allá de la aparición de su nombre en los mapas.3​ Su existencia teórica no suponía ninguna unidad jurisdiccional ni circunscripción de ningún tipo, ni en el Antiguo Régimen (donde las unidades administrativas fueron los corregimientos e intendencias) ni en el Estado liberal (que creó la definitiva división en provincias). Tampoco fue objeto de ningún proceso autonómico durante la Segunda República Española (periodo en que se constituyó la autonomía de Cataluña y se impulsaron las del País Vasco y Galicia). El franquismo, que revirtió todos esos procesos, no dio a las regiones históricas, ni por tanto a Castilla la Nueva, ningún papel aparte de su aprendizaje escolar, la revalorización de algunas tradiciones folclóricas (trajes y danzas regionales) o la estructura territorial de algunas federaciones y competiciones deportivas.

      Castilla la Nueva en 1785. Obsérvese cómo la provincia de Albacete (excepto los Campos de Hellín y el Alto Segura) aparece como parte integrante de Castilla La Nueva.

      La Constitución española de 1978, aunque hacía referencia tanto a los términos de ‘región’ como el de ‘provincia’, preveía una estructura territorial llamada ‘comunidad autónoma’, en donde los dirigentes provinciales deberían realizar un proceso (denominado preautonómico) de constitución en dichos entes autonómicos, a partir de las siguientes elecciones generales y sobre todo las municipales de 1979, que constituyeron diputaciones provinciales basadas en los concejales obtenidos por los distintos partidos políticos en los nuevos ayuntamientos democráticos. La antigua región de Castilla la Nueva no fue tomada en consideración: la provincia de Madrid se transformó en una comunidad uniprovincial (Comunidad de Madrid), mientras que las restantes cuatro provincias junto con la de Albacete constituyeron la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

      Comarcas

      La Alcarria

      Ya en la meseta destaca por su fuerte perfil la región de La Alcarria. En la margen izquierda del Henares, sus altos páramos o alcarrias descienden en faldas abarrancadas y sin vegetación, formando secas vaguadas o dejando paso a ríos cortados (Tajo, Tajuña).

      La delimitación comarcal de la Alcarria es imprecisa. Existe, además, una confusión entre el nombre “regional” (Alcarria, en singular)que designa a la zona comprendida entre el Henares y el Tajo frente a la Campiña (comprendida entre el Henares y el Jarama) y el nombre “topográfico” (alcarrias, en plural), que designa a los “llanos altos” que caracterizan el terreno.

      En una zona impregnada de mozarabismo como esta, no es de extrañar que su nombre provenga de un híbrido entre un artículo árabe “al” y otra del ibérico como “arri” piedra, “Al-carria” significaría el “camino de piedras”.

      Brihuega más que Guadalajara, es el centro natural de esta región despoblada. Los cultivos como cereales, vid y olivo son hoy al igual que en la Edad Media los cultivos preferentes, complementándose a su vez con la ganadería.

      La Alcarria gozó de gran importancia por lugar estratégico en los siglos XIII; XIV y XV, pero ya entrado el siglo XVII esta comarca entró en decadencia, la abolición de la ganadería, la pérdida de montes y pastos, sustituidos por una pobre economía cerealista y la pérdida del valor estratégico marchando sus grandes casa nobiliarias a la Corte central, como en el caso de los Mendoza, marcaron su declive definitivo.

      Toledo

      Entre la Sierra, la alcarria y el Tajo se extiende el centro de la llanura toledana, que se continúa sin apenas modificar su aspecto árido y monótono en los interminables llanos de la Mancha.

      La cuenca media del Tajo ha sido el eje tradicional de esta zona, sede de su capital, Toledo, y de villas de importancia, como Talavera y Oropesa, situadas en la misma orilla del Tajo.

      Compiten en la actualidad Toledo y Talavera de la Reina, ya en el siglo XVII tenía Talavera la suficiente importancia como para ser incluida entre los seis principales centros ciudadanos de Castilla la Nueva.

      Sin embargo el crecimiento arrollador de la villa de Madrid ya desde fines del siglo XVI hizo que las ciudades toledanas quedaran convertidas en núcleos de escasa importancia ya en el temprano siglo XVIII.

      La Mancha

      Categoría especial merece la amplia región de la Mancha, que geográfica y estratégicamente depende de Ciudad Real, pues orográficamente la mayor parte de su extensión corresponde a la actual provincia de Ciudad Real (antaño, en la primera división administrativa, se creó la Provincia de La Mancha, la provincia de Ciudad Real actual) . Corresponde con lo que los romanos llamaron campo espartario y los árabes manxa —tierra seca—. Campo de batalla tradicional en la Reconquista, fue una gran “zona de nadie” entre las dos líneas defensivas de Sierra Morena y el Tajo. Cervantes acertó situando su fantástica caballeresca en el escenario de las más decisivas batallas de la Reconquista.

      La despoblación de la Mancha, debida a su constante inseguridad militar fue muy intensa y apenas se tuvieron en cuenta al repoblarla los viejos emplazamientos. Son ciudades “nuevas”, creadas al amparo de órdenes militares como la de Calatrava y siguiendo el flujo de las líneas avanzadas. Carece, por ello, esta región del fuerte sabor celtibérico tradicional, [cita requerida] de las poblaciones toledanas y alcarreñas, que conservan no solo el aspecto, sino la toponimia y los característicos emplazamientos de los primitivos castros.

      Serranía y Meseta

      En resumen, la fisonomía regional de Castilla la Nueva viene determinada por la fuerte oposición entre las zonas serranas, ganaderas, cubiertas de monte o pinar, como el de Valsaín, y las muy diversas en economía, forma de vida y paisaje de la llanura de la Meseta, entre los que descuellan por su fuerte perfil la Alcarria y la Mancha.

      @sencillezyorden.es/users/filocencia/favorites

    • Filoteca sin PautaFiloteca sin Pauta
      Participante
      Número de entradas: 42

      Castilla la Vieja

      Castilla la Vieja fue el nombre de una de las antiguas regiones clasificatorias en que se subdividía España antes del régimen autonómico actual; fue oficialmente creada con la división provincial de 1833. Correspondía a la zona norte del antiguo Reino de Castilla, al norte del Sistema Central. Aunque sus límites variaron a lo largo del tiempo, su territorio se correspondió durante la mayor parte de su existencia con el de las provincias de Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid y Palencia.n 2​ Las provincias que formaban Castilla la Vieja coinciden con las que actualmente forman las comunidades autónomas de Castilla y León (menos León, Zamora y Salamanca, que juntas formaban la Región de León), Cantabria y La Rioja.

      Ámbito territorial

       

      España dividida según acostumbran los geógrafos, por Tomás López, 1757, Biblioteca Nacional de España.

       

      España y Portugal, por V. Beckers, 1850, Biblioteca Nacional de España, con la división provincial de Javier de Burgos y la provincia de Palencia incorporada a León.
      Dependiendo del momento histórico estuvo constituida por las provincias de Ávila, Burgos, Logroño (desde 1980, La Rioja), Segovia, Soria, Santander (desde 1980 Cantabria), Palencia y Valladolid. Así la división territorial de España en provincias de 1833 establecía que «Castilla la Vieja se divide en ocho provincias, a saber: Burgos, Valladolid, Palencia, Ávila, Segovia, Soria, Logroño y Santander», si bien las regiones mencionadas en el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 por el que se creaban las provincias carecían de cualquier función jurisdiccional o administrativa, y no existía ningún nivel administrativo superior al provincial.

      Sin embargo, en el Proyecto económico, en que se proponen varias providencias, dirigidas á promover los intereses de España, con los medios y fondos necesarios para su plantificacion escrito en el año 1762 por D.Bernardo Ward, del Consejo de S.M y su Ministro de la Real Junta de Comercio y Moneda. Obra póstuma. Segunda Impresión. Joachim Ibarra. Impresor de S.M. impreso en 1779, Cantabria (o Montaña) y Rioja aparecen como regiones distintas a Castilla la Vieja. En la propuesta de división territorial de España se dice: «Se dividirá el Reyno en trece departamentos, que serán: 1º: Galicia, 2º: El Reyno de León y Asturias, 3º: Vizcaya, Cantabria, o Montaña, y Navarra, 4º: El Reyno de Aragón, 5º: Cataluña, 6º: Valencia, 7º: Murcia, 8º: Andalucía, 9º: Extremadura, 10º y 11º: Castilla la Vieja con la Rioja que por su extensión e importancia formará dos Departamentos: y asimismo 12º y 13º: Castilla la Nueva incluyendo la Mancha y la Alcarria.»

      Orígenes

      División durante el Antiguo Régimen.

      Sus orígenes están en la Castilla histórica que se formó en el siglo IX en el norte de lo que actualmente es la provincia de Burgos. Ya desde el siglo XIV se identificó el llamado Reino de Castilla o Castilla la Vieja con los territorios de la Merindad Mayor de Castilla y con los alfoces de la Extremadura castellana de la cara norte del Sistema Central; este reino, junto con el Reino de Toledo, formaba parte de Castilla.1​ 2​

      Ya hacia el siglo XVI al Reino de Castilla empieza a denominársele Castilla la Vieja y al de Toledo se le pasa a conocer como Castilla la Nueva; durante algún tiempo también se llamó Novísima Castilla a Andalucía. En el siglo XVIII, Carlos III asignaba al llamado reino de Castilla la Vieja las provincias de Burgos, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid y Palencia (cuyos límites no coinciden con los actuales, ya que además en aquel entonces no existían ni la provincia de Santander (perteneciente en su mayor parte a la de Burgos y la de Toro) ni la provincia de Logroño (integrada casi por completo en las provincias de Soria y Burgos) y la franja norte de la actual provincia de Guadalajara estaba incluida en Soria; además las actuales comarcas toledanas de la Campana de Oropesa y la Sierra de San Vicente pertenecían a la provincia de Ávila.

      En plena Guerra de la Independencia española (1808-1814), la Junta Superior de León acordó convocar a diputados de Castilla y autoproclamarse Junta Superior de León y Castilla. La victoria en Bailén no acabó con los desacuerdos y la Junta Central aprobó un Reglamento de las Juntas Superiores Provinciales (1 de enero de 1809) con el fin de regular el movimiento insurreccional de las provincias.3​

      Constitución de 1812

      La Constitución española de 1812 reconoce la región:4​

      El territorio español comprende en la Península con sus posesiones e islas adyacentes: Aragón, Asturias, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Extremadura, Galicia, Granada, Jaén, León, Molina, Murcia, Navarra, Provincias Vascongadas, Sevilla y Valencia, las islas Baleares y las Canarias con las demás posesiones de África…
      División territorial de 1833

      Mapa de la división provincial y regional de España en 1833.


      El Real Decreto del 30 de noviembre de 1833, reforma de Javier de Burgos, puso las bases de la división en provincias que con algunas modificaciones ha llegado hasta nuestros días; en ese decreto, aparte de las citadas (con sus límites actuales), las de Logroño y Santander eran atribuidas también a la región de Castilla la Vieja.5​Hacia 1850 las provincias de Valladolid y Palencia aparecerán en algunos mapas como pertenecientes a la región denominada Reino de León, quedando en Castilla la Vieja únicamente las de Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia y Ávila. Así en la Geografía general de España: comparada con la primitiva, antigua y moderna de Juan Bautista Carrasco (1861) el viejo Reino de León, con toda la tierra «conquistada por los reyes de Oviedo», comprendía las «Nuevas provincias creadas en 1833» de León, Palencia, Salamanca, Valladolid y Zamora, en tanto el Reino de Castilla, «comarca que hoy se distingue por Castilla la Vieja, libre de los árabes en el siglo IX», incluía las nuevas provincias de Ávila, Burgos, Logroño, Santander, Segovia y Soria.6​ Esta agrupación, sin carácter administrativo, que sufrió otros intentos de reforma durante el XIX, es la que ha perdurado en los libros y enciclopedias desde mediados del siglo XIX hasta superada la segunda mitad del siglo XX. Por ejemplo, las primeras ediciones del Espasa, las primeras de la Enciclopedia Británica y la popular enciclopedia escolar Álvarez establecían esta división de provincias entre Castilla la Vieja y León.

      Del Sexenio Revolucionario a la II República (1868-1936)

      Estados que compondrían la nación española según el proyecto de Constitución Federal de 1873

      Castilla la Vieja fue una de las regiones con derecho a nombrar un vocal en el Tribunal de Garantías Constitucionales de la II República
      Durante el Sexenio Revolucionario (1868-1874), republicanos federales proyectaron crear un estado federado de 17 provincias llamado Federación Castellana en 1869 (Pacto Federal Castellano) y otro en 1873 (Proyecto de Constitución Federal de 1873), que hubiera comprendido once provincias: Ávila, Burgos, León, Logroño, Palencia, Salamanca, Santander, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.7​

      Años después, en mayo de 1883, algunos republicanos de León redactaron con sus correligionarios de Valladolid la Constitución Federal de Toro.8​ Asimismo, también en ese mismo año se redactó la Constitución Republicana Federal del Estado Riojano.

      La Diputación Provincial de León acordó, el 13 de julio de 1914, apostar por la Mancomunidad Castellana “con el mayor número de provincias castellanas, procurando se denomine de Castilla y León”.9​ En la década de 1920, las once provincias de Castilla la Vieja y León promovieron un único pabellón, llamado de Castilla la Vieja y León, en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.10​ Desde inicios del siglo XIX, varias organizaciones de diversa índole surgieron por la inexistencia de una frontera en el conjunto regional denominado con los nombres históricos de Castilla la Vieja y León o uniendo a sus oriundos: Academia Médico-Quirúrgica de Castilla la Vieja (1830),11​ Asociación para el Fomento de la Agricultura y la Ganadería de Castilla la Vieja (1859), Colegio de Farmacéuticos de Castilla la Vieja (1865), Federación Agrícola de Castilla La Vieja (1901), Federación Veterinaria Regional de Castilla la Vieja y León (¿1920?), Casa de León y Castilla (1925), Copa de Castilla y León de fútbol (1925), etc. Cabe señalar que la quinta edición del Congreso de la Federación Agrícola de Castilla La Vieja (1906) tuvo lugar en la ciudad de León con patrocinio de su Diputación Provincial.12​

      Ya a principios del siglo XX se ve surgir cierta ola de regionalismo castellanoviejo promovido principalmente por escritores como el segoviano Luis Carretero Nieva, con su libro La cuestión regional de Castilla la Vieja (el regionalismo castellano). En 1918, Luis Carretero reconoció que la opción unitaria, la de Castilla la Vieja y León, usaba “un método fundamentalmente científico” y destacaba de ella “la capacidad intelectual”.13​

      A principios del siglo XX, en 1906, el filósofo zamorano Pedro González García afirmaba que las fronteras entre la Castilla primigenia y León eran “meros accidentes de limitación histórica”.14​

      Tras la proclamación de la II República en 1931, la Constitución otorgó a las regiones el derecho a conformarse en autonomías, dándose varios proyectos en Castilla la Vieja que no llegaron a ver la luz. En 1933, la Ley Orgánica del Tribunal de Garantías Constitucionales, de 14 de junio de 1933, recogía en su articulado que Castilla la Vieja era una de las regiones con derecho a nombrar un vocal en dicho Tribunal. Esta ley recogía la formación de Castilla la Vieja por las provincias de Ávila, Burgos, Logroño, Palencia, Santander, Segovia, Soria y Valladolid.15​16​17​ Finalmente, el vocal designado por Castilla la Vieja fue Pedro Jesús García, siendo elegido como suplente Vicente Rodríguez.18​ En mayo de 1933, pocos días antes de la aprobación de la Ley Orgánica del Tribunal de Garantías Constitucionales, un diputado por la provincia de León, Juan Castrillo Santos, defendió que las provincias de Valladolid y Palencia no dejaran de ser consideradas como parte de la región leonesa.19​

      Guerra Civil y Franquismo

      Tras el estallido de la Guerra Civil en 1936, Castilla la Vieja mantuvo durante el franquismo su reconocimiento oficial como una de las regiones de España, si bien, al tratarse de un Estado centralizado, no poseía ningún grado de autonomía administrativa.

      En julio de 1971, a iniciativa de los presidentes de las diputaciones de Burgos, León, Palencia y Segovia, se iniciaron una serie de reuniones de varias de las once diputaciones provinciales de Castilla la Vieja y León y se crearon varias ponencias de estudio en materia de asistencia sanitaria, atención de discapacitados, interconexión de redes de carreteras, plan turístico o creación de la mancomunidad castellano-leonesa.20​

      Periodo preautonómico y autonómico

      Castilla la Vieja con las nuevas divisiones; mapa de Auguste Henri Dufour de 1837.

      Tras el final de la Dictadura, se abrió un proceso de reorganización territorial del Estado que devino en la formación de las comunidades autónomas. De este modo, en 1983, Castilla la Vieja quedó integrada en su mayor parte dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León, junto a las provincias que formaban la Región de León. No obstante, las antiguas provincias de Santander y Logroño no se integraron en esta autonomía, formando sendas comunidades uniprovinciales, denominadas Cantabria y La Rioja.

      Actualmente algunos grupos minoritarios, defienden su recuperación como comunidad autónoma independiente, segregada de la Región Leonesa. Entre ellos estaban el ya desaparecido Ciudadanos de Burgos por Castilla la Vieja (CIBu). [cita requerida]

      @sencillezyorden.es/users/filocencia/favorites

Mostrando 3 respuestas a los debates
Respuesta a: ¿Cómo se formó Castilla?

You can use BBCodes to format your content.
Your account can't use Advanced BBCodes, they will be stripped before saving.

Tu información: