DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Foros DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Grafología: ¿Una nueva Cenicienta? Respuesta a: Grafología: ¿Una nueva Cenicienta?

Juan AllendeJuan Allende
Moderador
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Buenas tardes a tod@s
Hola Julio, Mª Jesus, Jaime, Jose Francisco y Josefina (jopé cuantas jotas)
Ya mañana inicio clases y no podré estar tanto por aqui.
 
Por ello os paso un artículo mio que apareció en Gramma casi a principios de la pasada década y que de manera quiza un poco sesgada pero viene a cuento de todo esto que se trata
 
Quiza os lo haya pasado ya en algún otro foro (no lo recuerdo)
 
El congreso al que me refiero se realizó en Trento
y el psiquiatra fue Jesus Durán gran amigo y que durante años corrigió todos mis trabajos de Grafopatología
Abrazos
 
—-
 
 
LOS METODOS Y EL LECHO DE PROCUSTO
 
 
            Hace unos meses se me preguntó en un Congreso sobre los métodos y escuelas grafológicos que se utilizaban en España. Cuando tras mi intervención alguien me inquirió como podríamos en la Asociación utilizar diversos métodos dado que a ellos el dominio de uno solo les exigía de por si varios años de estudio profundo, pensé que no se me había entendido del todo.
 
            Mis dos primeros profesores me enseñaron en su tiempo unos cuadros interpretativos creados y/o perfeccionados por ellos. Reconozco que de allí formé los míos propios con los que comencé mi docencia.
 
            Aunque en la actualidad gran parte de nuestro alumnado insiste con cierta pertinacia en lo que podríamos denominar “voluntad de sistema”, yo personalmente cada vez desisto más (o al menos difiero) al respecto (basado por supuesto en mi propia experiencia, sujeto por ello a mis personales perspectivas y eventuales errores de concepción).
 
            Vaya por delante que no quiero hacer una crítica de ningún método o sistema, sino motivar una reflexión.
 
            En pericia gráfica se habla (valga el símil) de la “Limitante verbal”. Cierto que en tanto en cuanto estudiosos, científicos, profesores, etc. estamos todos sometidos a “limitantes” (verbales o no) = las inevitables y mayores son las de tiempo y espacio, de dedicación cuando menos (y, por inevitables, las más frustrantes quizá). Pero, punto.
 
            Intentemos al menos no ponernos a nosotros mismos más limitantes auto-castrantes. Salvo para supuestos en que el estudio grafológico tenga un fin muy concreto (una selección de personal, por ejemplo) démonos cuenta de que estamos estudiando a un ser humano en cuanto globalidad y al par unicidad.
 
            Todo sistema, todo método, por amplio que sea, exige e implica una pre-organización de aquello (en nuestro supuesto = el ser humano escritor) que se va a estudiar o analizar. Y toda pre organización respecto al estudio focal
                                              
(por muy multi-focal que quiera ser) de un hecho, máximo- repito – cuando este hecho es un ser humano, pecará siempre por error = es algo “con lo que nosotros vamos”.
 
            Cuando hace tiempo le pregunté a un Psiquiatra ¿qué método usaba en sus terapias de grupo? Me respondió = “ninguno; cada grupo sigue y dicta, va dictando, su propio método y su propio proceso. Es cierto que a veces intervengo, pero en general dejo”.
 
            Ignoro si a esto se le podría denominar “empatía esencial” pero el tiempo me ha ido convenciendo, en el campo de la grafología, de lo certero de aquel enfoque (Supongo que Einstein se sonreiría si se le hubiese preguntado en su época que método siguió en sus indagaciones).
 
            Conste que no estoy sugiriendo que un método teórico, unas leyes básicas explicativas, no sean necesarias. Sugiero que cualesquiera que sean serán siempre insuficientes en sí mismas consideradas. Metodizar es siempre sectorializar. Y eso es válido para la enseñanza nada más = pues no queda otro remedio que empezar, y seguir, enseñando o mostrando por partes. Pero si al hacer un análisis grafológico vamos con una sectorialización previa del ser al que pretendemos calar en profundidad, quizá sea esa profundidad la que nunca alcancemos en el caso concreto. (Dejo aparte la cuestión de si lograr esa profundidad sea o no posible, e incluso deseable, en algunos supuestos).
 
            Nunca debiéramos olvidar además que el todo es siempre más que la suma de las partes.
 
            Hagamos –sugiero- como grafopsicólogos la máxima acúmulación  de conocimientos (o datos de conocimiento) sobre el ser humano de que cada cual sea capaz – Y sigamos acumulando siempre (Desde Bioquímica a Historia de las filosofías religiosas todo explica una parte = todo dato a sumar, explaya e implica a su vez a otros datos, y, a la postre, en determinado caso concreto, puede darnos la clave de, precisamente ese, aunque sea único, caso = de ese ser humano objeto del estudio del momento).
 
            Como escribió el fallecido J. Dh Gille en el boletín nº 1 de la Agrupación de Grafoanalistas Consultivos refiriéndose a las tipologías “estas son para el grafólogo una ayuda muy precisa si se utilizan con discernimiento. Aconsejo que se conozcan y practiquen todas las tipologías puesto que una será la más adecuada en un escrito  dado y otra distinta resultará, en otro, mas clarificadora”.
 
            Y en el mismo Boletín M. De Grave apunta = “Todo método necesita un grafólogo que piense” “La grafometría frecuentemente evalúa rasgos de carácter…. pero un hombre no es una adición de rasgos de carácter sino un estructura que los explica y los condiciona”. (El subrayado es mío) “Toda definición =sigue citando a De Grave- supone una conceptualización, lo cual, en sí mismo, constituye ya un empobrecimiento”
 
            Solo deseo apuntar varias preguntas que dejo en el aire:
 
I-Los cuadros interpretativos, o métodos, por muy globalizantes que aspiren a ser, al analizar, cuantificar y sintetizar, me temo que no hagan otra cosa que lo que los morettianos decían de la escritura muy desligada = su autor no llega normalmente más que a la síntesis de cada análisis (o dicho de otro modo = descuartiza para luego unir los trozos)
 
II-Respecto a la grafometría, aparte de que la atribución de un quantum de valor  (el que sea) a un fragmento del yo puede o no ser ya correr el riesgo  de un albur, están subrepticiamente dando valor a un fragmento  conceptualizado: estamos en definitiva significando dentro de una estructura; y un escritor, además de un conjunto de signos, significantes y estructuras es algo que vibra, interactúa y se mueve   (jurídicamente diríamos que es un se-moviente), y lo hace en un medio concreto. Creemos que darle un significado a ese movimiento es hallar su sentido. Me pregunto (solo me pregunto) si no es ponerlo también.
 
III-El día que hayamos llegado al summum aparente teórico de datos posibles, el día que, a partir de ese summum creemos un método omnicomprensivo, ese día nos habremos equivocado de nuevo (creo)
 
No obstante…..
 
– No somos Prometeo cuando pensamos: Preguntémonos si todo proceso de pensamiento no es epimeteico nada más.
 

JUAN LUIS ALLENDE DEL CAMPO
Maestro | Lic. Derecho | Grafólogo | Grafopatólogo | Escritor | Redactor | Científico | Investigador | Presidente | Director | Congresista | Miembro de honor

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