TEORIA DEL ESPACIO I | Profesor Leonardo Lembo [grafología]

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    Leonardo Lembo
    Leonardo Lembo
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    04.09.2012 21:14
    (Si bien la psicología del espacio es energía del vacío [del tipo psíquica], también me permito llamarla: “La energía oscura [analogía astronómica] de la grafología”)
     
    La energía oscura de la grafología alude al contenido psicológico que nuestro inconsciente proyecta en los diversos sectores del espacio. El cual es abordable como objeto de estudio pormenorizado (dicha energía ha permanecido invisible a nuestros ojos [el de los Grafólogos], en lo concerniente a su real magnitud, tal como les sucedió a los astrónomos respecto a la materia y energía oscuras).
     
    El estudio de la misma consiste en las variaciones personales realizadas por el escribiente, en relación a los parámetros caligráficos. Así como la energía psíquica descargada en el acto de escribir, la cual permanece en estado potencial en el grafismo. A éste último se lo cuantifica y relaciona con el tipo de energía subyacente en el espacio en donde se lo posiciona, mediante la implementación de las matemáticas, como herramienta grafológica de rigor científico.
     
    La teoría del espacio es ni más ni menos, la proyección objetiva de nuestro psiquismo en el vacío, llámese hoja de papel, salón auditorio, etc. Tal proyección es de carácter objetivo, pues para todos tiene un mismo significado (sin saberlo, en toda circunstancia, le asignamos un mismo valor a los diversos sectores del espacio, de forma colectiva o comunitaria), solo que nuestra respuesta ante al mismo es subjetiva. Esta cualidad es la que nos permite acceder al perfil de personalidad e identificación de causas internas y tendencias, al abordarla de un modo dinámico, es decir, contemplando la respuesta subjetiva (percepción) que el individuo expresa mediante la distribución del grafismo, que como se indicó en el párrafo anterior, es uno de los receptores de la energía psíquica en estado potencial, el cual estampamos en el vacío de la hoja, contextualmente organizado por el entramado espacio temporal, propiciado por la actividad neuronal del Hipocampo y sus inmediaciones, a saber: las neuronas piramidales – reticulares, Place Cells o Células de Lugar, Place Fields o Campos de Lugar, Grid Cells o Celdas de la Cuadrícula. En cuyo lugar yace la psicología del espacio (energía del vacío [psíquica]). Y las neuronas head direction Cells que hacen las veces de GPS en el desplazamiento del útil escritural sobre dicho vacío-espacio[1].  
     
    Así como las leyes de la física son de probada utilidad, tanto en el macrocosmos (física clásica), como en el microcosmos (física cuántica), y, por extensión han sido redescubiertas con igual eficacia en diversidad de campos, tales como la informática (computadoras cuánticas), la biología (biofísica), etc., también es aplicable a la grafología y a las pericias caligráficas.
     
    De modo tal que en el acto de escribir, una mínima parte de la energía empleada, la física, se desgasta en el acto motriz, y en la fricción dada entre el útil escritural y la superficie en donde se plasma el grafismo, los cuales derivan en la transformación de un efímero calor. A su vez, el resto de la energía que propicia al acto de escribir, a saber, la de carácter psíquico, en concordancia con la ley de la conservación de la energía (e información), no se pierde o destruye en dicho acto. De hecho se transforma, en éste caso en grafismo, o lo que es lo mismo, en energía psíquica en estado potencial, ya que conscientemente se deja un mensaje escrito contenedor de dicha energía, inductora de pensamiento, a la espera de ser activada por la presencia de otro sistema psíquico, es decir, de un eventual lector del mensaje escrito. No obstante a nivel inconsciente, la misma energía psíquica, deja un mensaje de carácter estrictamente personal, el cual se aloja en los gestos y micro-gestos gráficos que corresponden con las singularidades, tanto de nuestro grafismo al apartarse del modelo caligráfico, como de nuestra personalidad. Los cuales son responsables de la impronta que deja el autor de determinado grafismo, de un modo tan personal, que se requiere de pericias caligráficas y grafológicas para identificarla.
     
    De lo que se desprende que la energía psíquica es potencialmente acumulativa-transferible a modo de información-conocimiento, entre otras formas, mediante los actos de escribir y dibujar. Lo cual se alinea con el concepto que Carl Gustav Jung tenía respecto a la energía psíquica en dicha condición, quien promulgaba su carácter indestructible e inagotable. De hecho, en su obra; La dinámica de lo inconsciente, Sobre la energética del alma (1928), menciona: Se podría contemplar más adecuadamente el funcionamiento de la energía psíquica como formando parte de un sistema dinámico y funcional donde lo único que sería constante es el intercambio energético entre sistemas o estructuras psíquicas…
     
    Por tanto, en el espacio vacío de la hoja (teoría del espacio tridimensional), proyectamos nuestro psiquismo mediante energía psíquica, o lo que es lo mismo, información. No obstante, parte de ésta “cae en un vacío” como si fuese devorada por agujeros negros. Tal efecto se propicia en los puntos ciegos de percepción, es decir, en el epicentro del inconsciente. Cuya coordenada corresponde al espacio Nº 9 (ángulo inferior derecho), lugar en donde convergen, y por ende se potencian, los dos sectores en los que el inconsciente se expresa, a saber: el lado derecho, por ej.; al finalizar la realización de una expresión gráfica, (escribimos de izquierda a derecha) zona en donde decae el grado de atención consciente y se propicia la manifestación del inconsciente. Y la zona inferior, representativa de lo biológico, instintivo, y, por extensión, de lo inconsciente. De hecho, este existe en los diversos niveles de la teoría (Molecular, Atómico, Nuclear). Son coordenadas en donde se manifiestan nuestras tendencias ciegas, o dicho en términos físicos, en donde se produce el fenómeno de “Enmascaramiento visual espacial”[2], falta de luminosidad = contenido psicológico repulsivo para nuestro inconsciente. Creando un vacío para nuestra percepción, el cual se profundiza más allá de nuestro inconsciente personal, hasta llegar al inconsciente colectivo. Del allí, parte de esa energía psíquica se exterioriza o reaparece cual Radiación de Hawking (energía exteriorizada), a modo de información arquetipal y se entrelaza con el resto de la información percibida proveniente de los otros vectores espaciales. La cual si bien es objetiva, es percibida subjetivamente según las vivencias y personalidad del individuo. Resultando ser el grafismo personalizado, la imagen holográfica muy desordenada de nuestra vida psíquica proyectada en el espacio vacío de la hoja. Cumpliendo así con el Principio Holográfico[3] (principio de la física), formulado por el eminente Profesor Físico Teórico de la universidad de Stanford, Leonard Susskind.  
     
    Por tanto los grafólogos, tenemos la labor de identificar y organizar dicha información desordenada, en sinergia constante con la psicología del espacio (pormenorizado), en un perfil de personalidad, e identificación de causas internas.
     
    Para ello, se recurre a la ley de Weber-Frechner, con la que, mediante un proceso de cuantificación, se establecen rangos que permiten justipreciar la respuesta subjetiva mediante la distribución del grafismo (distribución de energía psíquica potencial) ante el estímulo objetivo proveniente de las teorías del espacio (energía del vacío [psíquica] en estado potencial [proyectada y percibida por nuestro propio inconsciente]). Dando la cuantificación acceso a la implementación de las matemáticas.
     
    La presente teoría contiene diversos niveles, a saber: En principio divide el espacio en 9 partes iguales. A los espacios resultantes de dicha división los denomino Moleculares, los cuales están destinados a recabar información que se encuentra dentro de la injerencia del consciente (a éste nivel se puede manipular la ubicación del grafismo en el espacio de un modo consciente, y con facilidad). El siguiente nivel de la teoría surge de la división de los 9 espacios Moleculares, en 9 espacios más. De los que resultan 81 espacios denominados Atómicos, los cuales están destinados a recabar información del Pre Consciente (la manipulación del grafismo al momento de ubicarlo en el espacio, en verdad se torna difícil en éste nivel). El tercer nivel surge de la división en 9 partes de cada uno de los 81 espacios Atómicos, lo que resulta en 729 espacios, denominados Nucleares, cuyo fin es recabar información exclusivamente del Inconsciente (a éste nivel es imposible manipular al grafismo al momento de ubicarlo en el espacio). Existe una última subdivisión del espacio, de carácter virtual, pues realizar físicamente dicha división sería sumamente engorroso dada la pequeñez de los mismos. Estos resultan estar dentro de cada espacio Nuclear, de hecho hay 9 en cada uno de ellos, los cuales son denominados Nucleones, de los que existen 6.561, y su finalidad por ahora, se limita a; medida de valor (se asigna 1 punto por cada Nucleón recorrido, y se lo computa tres veces, a saber, una por cada uno de los niveles [Molecular, Atómico y Nuclear: cantidades añadidas que dan lugar a las aritméticas, en el proceso de establecer los diversos rangos]). Por lo dicho son de carácter prioritario para realizar la cuantificación del espacio. En total la presente teoría del espacio suma 7.380 espacios, propiciados por la cualidad logarítmica que caracteriza a la presente teoría.
     
    Lo peculiar de la misma es que conserva su significado psicológico básico aun después de todas las subdivisiones, pero a su vez, dicho contenido psicológico se relaciona con el espacio que lo alberga. Por ejemplo; el Molecular N° 6 refleja una actitud de esperanza y optimismo ante el futuro. Si el Atómico N° 6 es anhelado (mediante un trazo curvilíneo alejado del molde caligráfico [grafología emocional]), el cual se encuentra dentro del Molecular N° 6, significa que la persona tiene una actitud abierta y optimista en relación al futuro. Si en lugar de ese trazo curvo hubiera un ángulo injustificado, punto innecesario, o algún accidente gráfico, estaríamos en presencia de una decepción que lo cerraría ante nuevas posibilidades. Pero si anhela al Atómico N° 9 (depresión fracaso, muerte) dentro de ese mismo Molecular, el N° 6, su actitud ante el futuro será pesimista y sombría.  
     
    [Continuará…]
     
    Prof. Leonardo Lembo
       Para ilustrarse se recomienda ver: http://youtu.be/oZzqNp4cyJQ
    [3] Respecto al Principio Holográfico, se recomienda ver: http://youtu.be/hdHEsL-kBM4

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