Los mitos en Grafología Infantil

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó Julio Cavalli Julio Cavalli hace 10 meses, 1 semana.

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    Julio Cavalli
    Julio Cavalli
    Participante
    Un mito recurrente en Grafología Infantil es el postulado de que el niño proyecta en el dibujo lo que conoce y no lo que percibe.
     
    Demostremos la verdad a medias de este postulado.
     
    El dibujo infantil es la principal manifestación de intereses, expectaciones y necesidades que presentan los niños. Dentro de su mundo personal y fenoménico – y sobre todo en edades donde la escritura aún no ha sido desarrollada – el dibujo se convierte en la única vía de comunicación – independientemente del lenguaje – que permite transmitir comunicar y plasmar sus emociones y sensaciones.
     
    El dibujo facilita el desarrollo del pensamiento simbólico plasmando la manera de concebir y aquello que gusta o llama más la atención en el niño. Por eso la preponderancia en el niño a dibujar más lo que le interesa que lo que observa, desarrollando aspectos de su motricidad fina, afianzando los pasos de la ley de desarrollo próximo-distal (progresión extensiva: dedos, muñeca, codo, hombro…) consolidando el esquema corporal , plasmándose la integración en el dibujo y omitiéndose partes que se observan pero que todavía no han sido integradas por el pequeño.
    Uno de los autores e investigadores más fascinantes del Dibujo Infantil fue – sin lugar a dudas – el profesor de Arte y Psicología austriaco, Viktor Lowenfeld (1903-1960).
     
    Sus estudios se basan en las descripciones detalladas, sobre las modificaciones que surgen en las obras plásticas de los niños a medida que van desarrollándose. Sus estudios e investigaciones abarcan también el estudio de niños ciegos. Freud mismo lo visitó para interesarse sobre sus fundamentos proyectivos.
     
    Para Lowenfeld los dibujos son la expresión de la integración de todas las capacidades del niño. En él, forja su sello personal. El desarrollo corporal, intelectual, creativo, individual, y temperamental surgen – con, por y en el dibujo - como emergentes sumamente claros y definidos.
     
    Sus conclusiones, Lowenfeld, las circunscribió por edades de tal modo que logró puntualizar varias etapas en el desarrollo de la capacidad creadora del niño. Los lapsos en los cuales dividió las elaboraciones gráficas son de orden cronológico y siempre toman en cuenta no solamente la Figura humana (DFH), sino también, el Grafismo (Géneros), el Movimiento (Temperamento y aspectos inconscientes) , el Espacio ( Organización y ajuste al medio ambiente), la Forma (Procesos cognitivos y aspectos más conscientes) , el Color (Aspectos emocionales) y el Diseño (pensamiento primario o secundario)
     
    Por mi experiencia como docente en este campo, hoy en día los aportes y conclusiones de Lowenfeld siguen plenamente vigentes aunque deben actualizarse los ejes modulares de las edades adelantando los mismos procesos a edades más tempranas. Caso contrario el déficit se verá reflejado en un diagnóstico erróneo.
     
    Dijimos al principio que un mito recurrente en Grafología Infantil es el postulado de que el niño dibuja lo que conoce y no lo que observa. Esto es – en un alto porcentaje – falso. El niño dibuja lo que tiene importancia para él en un momento determinado. Si observa a su madre con anteojos nuevos, posiblemente la dibuje con éstos y más tarde, aunque los lleve puestos, los excluirá en otro dibujo.
     
    En el pensamiento oriental, por ejemplo, hay tres variables que utilizo ( y pido a mis alumnos que las tengan siempre presentes) para poder trabajar objetivamente en esta área específica de la grafología. Ellas son: Intención, Atención y Manifestación.
     
    Ea decir: si pienso, centralizo y concentro mi deseo -traumático o no – en algo, y me quedo solamente en el pensamiento, mi capacidad de resolución del mismo será casi ficticia o accidental.
     
    En cambio – una vez efectuada la focalización donde el pensamiento es dirigido a través de un deseo – si tomo acción consecuente y sostenida a través del tiempo para llegar a ese objetivo, la posibilidad de alcanzarlo será mayor que si no me muevo hacia él.
     
    Cuando trabajamos con un niño (Intención) en situación de proyección a través de una producción gráfica (Atención) el material de interpretación es la focalización de su pensamiento regido por el deseo (Manifestación). Lo obligamos sin subjetividades preconcebidas a Pensar, Enfocar y Actuar.
     
    ¿Por qué importa tanto explicar este mito? Porque hemos llegado a la fundamentación proyectiva de todo hermenéutica del dibujo infantil: sin esto no hay base para inferir situaciones de déficit cognitivo, emocional o social, donde el abuso y la violencia priorizan generalmente nuestra intervención profesional.
     
    Julio Cavalli*
     

    JULIO CAVALLI
    Psicólogo | Pedagogo | Profesor | Director SP
    Buenos Aires | Argentina
    @jfku.academia.edu/JulioCavalli
    @facebook.com/portal.grafologico
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