La angustia: CRISIS DE PÁNICO | José Francisco González Ramirez [Psicología]

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó José Francisco José Francisco hace 1 año, 7 meses.

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    José Francisco
    José Francisco
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    01.04.2013 09:14
     
    La angustia(o crisis de pánico) entra dentro del ámbito de la ansiedad. Un universo psicológico demasiado extenso para poder ser abordado fácilmente. El pánico es solo un aspecto de lo que puede llegar a generar la ansiedad cuando se transforma en angustia. Es cierto que existe una patología del pánico que es lo que aquí analizaremos, pero, no hay duda, también hay grados en lo que podemos experimentar diversos miedos irracionales, siendo esto de lo más habitual.
     
    Pero veamos qué se entiende en clínica por pánico.
     
    El trastorno de angustia, o trastorno de pánico, antes se consideraba un tipo específico de neurosis —formulada en principio por Freud —. Hoy su estudio ha evolucionado hacia lo que se define en el catálogo científico de trastornos mentales como CIE-10, DSM-IV.
     
    Síntomas (recogido de patrones clínicos habituales)
     
    Episodio intolerable de angustia, comienza bruscamente, de tiempo breve (puede durar de minutos a unas cuantas horas), espontáneo, no parece haber causas externas que lo provoquen. Tras la crisis aparece cansancio físico y falta en la concentración. Los síntomas son variables según los sujetos. Se cree preso de alguna enfermedad física grave.
     
    Aparecen sentimientos de aprensión, miedo, terror, afecta al ritmo cardiovascular y respiratorio., molestias abdominales, mareos, sudoración, temblores, hormigueos, escalofríos… nauseas, retortijones.
     
    Mentalmente puede aparecer sensaciones de rareza hacía lo propio y los externo. Hay palpitaciones, disneas, miedo a morirse, mareo, dolor torácico, temblor desmayo, sudor, sofoco. Un mecanismo de defensa muy generalizado es que se achaca las causas de la angustia al ambiente aunque esto es poco probable que sea así.
     
    El miedo a recaer en un nuevo episodio de crisis puede anticipar una a ansiedad que potencia, como una pescadilla que se muerde la cola, nuevos episodios. Como consecuencia surgen fobias para tratar de evitar la crisis (para no caer en esa situación). Hay temor de que pudiera suceder en lugares públicos o contextos sociales diversos. Se tiende a estar acompañado por alguien de confianza, se busca seguridad, ayuda y apoyo. Es frecuentemente que vaya asociada a estados de depresión.
     
    El trastorno de pánico es uno de los más típicos que produce la ansiedad. Aparece como una situación extrema y se manifiesta con gran dramatismo y aparatosidad.
     
    Factores que afectan y predisponen a la crisis de angustia
     
    Hay acontecimientos que pudieran afectar a la aparición de esta crisis, pero es raro. Los traumas infantiles (familiares, violencia, separaciones…)si pueden afectar a que surjan los trastorno de angustia y pueden estar entre los factores desencadenantes en la edad adulta. La ansiedad en niños producida por separaciones traumáticas son causas de posteriores apariciones de la crisis.
     
    Los fumadores son más propensos a sufrir este trastorno que los no fumadores, también sucede con el abuso del alcohol, y en trastornos de ansiedad generalizado, las fobia social (miedo a los demás, a las masas, o multitudes), los trastornos de la personalidad pueden causar situaciones angustia y pánico.
     
    ¿Hasta qué punto esto nos puede suceder a nosotros?
    Los estudios estadístico, epidémicos, indican que sobre la población general tenemos un 8% de que este trastornos nos pueda tocar a nosotros. Doble de frecuente con relación a los hombres si soy mujer, y más aún si soy una persona madura , más que si soy joven o mayor. Cuando pasa, afecta al modo en que funcionamos social y físicamente y, también a nuestro estado de salud mental, en menor medida, como se puede deducir de los síntomas.
     
    Historia del trastorno y modelos terapéuticos de ayuda
    La terapias a este problema se ha centrado históricamente en (a) la psicología dinámica, (b) las terapias conductuales, (c ) las cognitivas, (d) farmacológicas. Vamos a resaltar aquí el modelo de ayuda cognitivista ante los ataques de pánico o angustia. Indudablemente, las personas deben recibir una ayuda del modelo que más convenga, según se considere por el especialista, o formas combinadas de tratamiento.
    Tratamiento cognitivista-conductual
    El enfoque cognitivista considera la conducta de pánico, o emoción ansiosa de angustia, como algo que surge en nuestra conciencia en base a nuestros pensamientos irracionales y negativos, y que irrumpen intrusivamente.
     
    Durante una crisis de pánicos la valoración cognitiva de los pensamientos tiende a elaborarse como que nos pasará inminentemente algo grave a nivel somático. Lo que podemos hacer es trabajar en estado normal los pensamientos positivos y asociarlos a la crisis para cambiarlos y disminuir sus efectos durante la crisis de pánico.
     
    Cuando tengo unas sensaciones físicas catastrófica como pueden ser: “me va a dar un infarto, me asfixio, la tensión me colapsará el corazón, me vuelvo loco, me moriré,…”, u otras. La angustia que se acelera por la ansiedad que provocan esos pensamientos, y que son causa del pánico, en las terapias conductuales y cognitivas tratan de asociarlas a pensamientos no catastrofistas: “no pasa nada”, “es algo pasajero”, “otras veces lo he vivido y no sucede nada”, “es mi imaginación”, “me centraré en algún pensamiento agradable”, “Me relajo”… Cuando hay fobia asociada en esta terapia se hace una exposición recreada, o real, de la persona al contexto temido, de modo masivo o gradualmente.
     
    Este tratamiento se basa en la idea: si en vez de que el sistema de pensamientos se recree en las sensaciones e ideas de colapso personal y de catástrofe, que además incrementan la ansiedad, y por tanto la angustia, aparecen nuevas sensaciones físicas catastrofista (retroalimentación), hasta llegar al ataque de pánico, hay que llevar el sistema de pensamiento en otra dirección de autocontrol y rebaje del sistema de pensamientos negativos.
     
    Otros tratamientos complementarios son los farmacológico: se usan antidepresivos, benzodiacepinas, inhibidores…otros. Se suelen combinar tratamiento: psicológico y farmacológico con antidepresivos. Los tratamientos son prolongados en el tiempo
     
    Factores desencadenantes
    Los estudios indica una alta relación entre lo que es el miedo a que se tenga los síntomas físicos que producen un ataque de pánicos y los pensamientos que generamos. Si controlamos esos pensamientos de miedo, se rebajará la posibilidad de que lleguemos a un ataque de angustia. Aparecen fobias a que suceda la crisis de pánico.
     
    Lo que podemos aprender de estas situaciones
    Quizás nuca vivamos una situación que nos lleve a un ataque de pánico, pero, si que esto nos demuestra que a los pensamientos negativos hay que darles poco cauce, hay que mantenerlos a raya, así evitaremos muchas situaciones donde la ansiedad nos perturba, y un cierto grado de angustia aparece.
     
    Hay que saber que los pensamientos negativos nos engañan, a veces nos mienten tanto que nos sacan de la zona de la realidad, y ante eso la conciencia positiva debe frenar al Yo que emerge quizás condicionado por las fuerzas del inconsciente, debemos ponerlo en su sitio, cambiando el rumbo de nuestros pensamientos, pero en positivo. Esto es tan verdad que podríamos escribirlo casi como si fuera una ley.
     
    Predisposición genética en la crisis de pánico
    Si en los familiares y sus antecesores hay muestras de que hay personas que han sufrido o sufren ataques de angustia, es más probable que esto nosotros lo podamos sufrir también.
     
    Neurobiología
    Existen muchos estudios neurobiológicos sobre el miedo y la angustia. Se observa que hay una activación del sistema de la noradrenalina: (a) activación del locus coeruleus (donde está el 70% de la noradrenalina cerebral) se relaciona con las conductas de miedo y angustia; (b) la serotoniana también se activa en los trastornos de pánico o de angustia; (c) la colecistocinina afecta ante la ansiedad que provocan los ataques de pánico. Existen estudios de técnica de neuroimagen (e.j.: escáneres) donde se observa la forma existen determinadas zonas cerebrales que se ven afectadas anormalmente durante este tipo de crisis…
     
    Jose Francisco Gonzalez ramirez

     
     

    JOSÉ FRANCISCO GONZÁLEZ RAMÍREZ
    Psicólogo, Escritor, Artista y Locutor
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