Irascibilidad, rabia y enfado…

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Este debate contiene 4 respuestas, tiene 5 mensajes y lo actualizó Fernando Pérez del Río Fernando Pérez del Río hace 6 meses, 2 semanas.

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  • #18007 Respuesta
    Filoteca sin Pauta
    Filoteca sin Pauta
    Participante
    Aprender con tu emoción es una forma de crecer. Saber gestionarla es expresarla sin dañarte a ti ni a nadie y transformar la rabia en aprendizaje es sanarte a ti mismo desde tus huellas internas más profundas. Cada día estaremos aprendiendo, si dedicamos un tiempo a observar y reconocer nuestras emociones. Es importante aprender a gestionarlas, tanto como aprender de ellas, de su origen y su motivo, para que no vuelvan a dañarnos ni a causarnos malestar.
     
    La rabia es un sentimiento que al igual que la ansiedad afecta emocional, cognitiva y fisiológicamente. El detonante suele ser la creencia de que uno ha sido deliberadamente provocado. La rabia puede ser un motor para afrontar retos y defender se algunas situaciones, el problema es que también refleja dolor, frustraciones y miedos. La ira, la rabia y enfado no son ni buenos ni malos, normalmente lo bueno o malo surge de cómo gestionamos estas emociones. La rabia nos puede animar a pelear por un objetivo, o nos puede hacer sentir permanentemente enfadados, incluso cuando no hay nada que lo justifique. Es una emoción que se siente intensamente en nuestro interior. Podría generarnos, entre otras sensaciones somáticas, un bloqueo en el estómago o un nudo en la garganta y es probable que no sepamos cómo resolverlo adecuadamente.
     
    La rabia nos empuja a liberar energía, a exteriorizarla porque convierte a nuestro interior en una especie de olla a presión. Cuando no abrimos una canal para que se evapore puede causarnos mucho daño, contaminando al resto de emociones, pensamientos y conductas que generemos a partir de ese momento. 
     

     
    Si no resolvemos esta emoción dolorosa, nos sentiremos bloqueados, sufriremos y acabaremos sintiendo también frustración, impotencia e indefensión. Como cualquier emoción, somos los responsables de ella y nadie es el culpable de la misma, a pesar de que nosotros sí la asociemos o la proyectemos sobre alguien. 
     
    En realidad, cuando sentimos rabia algo está ocurriendo en nuestro sistema nervioso, en nuestra sangre y, por tanto, en todo nuestro cuerpo. Con esta emoción se remueven nuestras hormonas y neurotransmisores, movilizándonos para la acción. Sin embargo, tenemos que aprender con ella, para no dañarnos.
     
    Esta puede ser dirigida contra los demás y contra sí mismos. En cualquier caso es destructiva cuando no sabemos cómo resolverla. Si nos dejamos arrastrar por ella de forma impulsiva, nos hacemos daño a nosotros mismos o a otras personas. Por otro lado, si la reprimimos igual que si fueran residuos radioactivos, queda anidada en nuestro interior, creciendo con el paso del tiempo y dañándonos en nuestra propia imagen. 
     
     
    ¿Qué causa rabia y enfado?
     
    Las frustración y la percepción de injusticia son los motores más frecuentes. La intensidad está determinada por diferentes factores: los niveles de estrés, las estrategias aprendidas a lo largo de la vida, el tipo de personalidad, los sentimientos de rechazo, la percepción de sentirse impotente, las exigencias y expectativas sobre el mundo que les rodea, el perfeccionismo…
     
    A algunas personas les resulta muy difícil expresar rabia y enfado. Pueden presuponer que la rabia no debe expresarse abiertamente. El enfado mantenido y no expresado se asocia frecuentemente con diferentes somatizaciones como  presión arterial alta, dermatitis, alopecia, problemas gástricos y migrañas, además de ansiedad y tristeza.
     
    El ejercicio explosivo y el cansancio que se derivan de él puede ser muy beneficiosos a nivel paliativo, si bien no resolverá la causa de la rabia, suavizará algunos síntomas temporalmente.
     
    La rabia siempre nos indica que tenemos alguna insatisfacción personal, algo no resuelto que incluso puede venir desde la infancia. Para descubrir su origen real, sería conveniente observar en qué situaciones aparece y en cuales permanece dormida. 
     
    Es probable que todas las situaciones tengan algo en común, ya que con frecuencia esta emoción encubre insatisfacción, dolor, expectativas no cubiertas, sentimientos de inferioridad, abandono, frustración, falta de apoyo, búsqueda de la perfección, etc.. 
     

    Si observamos nuestra rabia, esta nos mostrará donde tenemos que trabajar, quizás para fortalecernos, aceptar el fracaso, respetar como son los demás o para sentirnos satisfechos. Solo entonces dejaremos de sentir esta emoción desagradable.

     
    Síntomas asociados a la rabia.
     
    Pérdida de control, problemas con personas derivados de las explosiones de ira, enfados mantenidos…
     
    El tratamiento psicologico de la rabia cronificada, de la ira es eficaz en la medida en la que la persona está realmente motivada para realizar algunos cambios en su vida. Un psicologo clinico es el más adecuado para abordar estos problemas.
     
    Es importante saber gestionar y afrontar la rabia de una forma adecuada, cuando esta ya se encuentra en ti. Tienes que evitar daños personales y ajenos, al mismo tiempo que consigues y sientes el alivio de poder expresarla. Esto tiene que ver con la  inteligencia Emocional, es decir, saber expresar, resolver y afrontar sin lastimar a nadie. 
     
    Para ello, busca una actividad física que te permita “sacar la rabia” y durante el esfuerzo físico, imagina que sacas la rabia que te daña, sintiendo el alivio del ejercicio. También puedes patalear, golpear una almohada e incluso lanzar piedras y visualizar cómo termina tu rabia al finalizar estas actividades. 
     
    Puedes también elegir un lugar seguro, donde puedas gritar y expresarte sin que nadie te oiga, puedes decir en voz alta todo aquello que te ayude a liberarla, sabiendo que nadie va a recibirlo. Después de esto te sentirás más aliviado del malestar que habitaba dentro de ti.
     
    La Cuestión
     
    “La rabia es muy perjudicial para todo el mundo, pero sobre todo para la persona que la experimenta.” Pero… ¿Qué nos dice la grafología y demas disciplinas de la mente humana a este respecto?
     
    Nos seguimos leyendo…

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  • #18373 Respuesta
    PsicoActiva
    PsicoActiva
    Participante
    En un mundo donde el estrés está muy presente, cualquier gesto, movimiento que realizamos siempre consistirá en un impulso de tipo nervioso, lo que produce una contracción muscular. Por tanto y por regla general entonces podemos entender que si no se produce movimiento lo normal sería que dicha contracción muscular no se produzca. Visto así, todavía es más fácil de entender la importancia de saber relajarnos para conseguir nuestro objetivo tanto a nivel físico como psíquico.
     
    Cuando decimos cualquier gesto, no siempre tienen porque ser gestos de gran esfuerzo, una acción tan habitual como morderse las uñas produce también como es lógico una contracción, por eso precisamente y con este ejemplo interpretamos que si vemos a una persona morderse las uñas está nerviosa, ansiosa, impaciente o tiene miedo  por algún acontecimiento. Y claro, si esa persona está nerviosa el estrés aparece.
     
    Como se comenta vivimos en un tiempo estresante, donde nos queda poco tiempo para reconocer este estrés y ponerle remedio. Pero es importante anotar que cualquier estímulo repercute en nuestro sistema muscular, los órganos y la llamada psiquis, transportándonos a un nivel tensional apreciable en muchas ocasiones, aunque sin ser realmente conscientes aumentando con ello nuestra inestabilidad mostrándonos incluso irascibles con nuestro entorno, con altos grados de irritabilidad y desequilibrio emocional.
     
    Llegados a este punto se hace preciso pues comentar que reconocer el origen del estrés nos ayudará evidentemente no solo a poner remedio o prevención, sino a reconocer nuestras propias emociones, un tema muy presente en lo que llamamos inteligencia emocional. Conviene recordar que en la gran mayoría de personas la fatiga padecida tiene un origen a nivel mental, no siendo en muchas ocasiones solo a nivel físico.
     
    De siempre nos han explicado que existen emociones positivas y negativas. No llores, no grites, no te enfades,… son frases que se utilizan para evitar la tristeza o el enfado pero olvidándose de las funciones básicas de dichas emociones. En este artículo, queremos centrarnos en la rabia o la ira. Esta emoción, presentes en todas las personas suele ser un motivo de consulta habitual tanto al inicio como durante las intervenciones. Se trata de una emoción prohibida para muchas personas,  un tabú que no nos permitimos, por lo que al inhibirla podemos crearnos nuevos problemas de carácter físico y psicológico.
     
    La rabia es una emoción primaria que activa nuestras funciones de supervivencia. Es un indicador de que estamos siendo amenazados y tratados de manera injusta por lo que nos prepara para la defensa. Es decir, se trata de una emoción activa y, por lo tanto, nos mueve a realizar una acción. Asimismo, como toda emoción, su efecto es pasajero y limitado en el tiempo.
     
    Cuando no expresamos la rabia, en el fondo, estamos creando una situación en que permitimos que se nos trate injustamente. Por lo tanto, al no defendernos nosotros mismos favorecemos que se creen nuevas situaciones de injusticias y/o tratos indignos. Todo ello conlleva frustración, inseguridad, decepción, tristeza, somatizaciones,…
     
    En este sentido, es necesario primero de todo aprender a identificar la rabia ¿dónde la noto?, ¿de qué manera?, ¿en qué parte del cuerpo?,… Al tratarse de una emoción activa, físicamente los cambios son muy evidentes nos permitamos o no la emoción. Aumento de las pulsaciones y de la temperatura corporal, tensión en las espaldas, ceño fruncido, puños cerrados, etc. Si nos centramos en nuestro propio cuerpo, el hecho de darnos cuenta de esta emoción puede resultar más fácil.
     
    Para acabar, no se trata de ir enseñando los dientes. Al contrario, se trata de utilizar la  inteligencia emocional para poder reconocer esta emoción prohibida y aprender a gestionarla para aumentar nuestro propio bienestar.

    PsicoActiva | Mujer Hoy
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  • #18374 Respuesta
    Karemi Rodriguez
    Karemi Rodriguez
    Participante
    Todo el mundo se siente enfadado a veces, a menudo a causa del estrés cotidiano, problemas económicos, en las relaciones sociales, laborales, etc. Sin embargo, para algunas personas el problema se convierte en algo grave que interfiere en su vida normal; cuando se vuelve demasiado intensa, pasa demasiado a menudo, dura demasiado tiempo, estropea las relaciones sociales o laborales y especialmente si conduce a la violencia o a la agresión física.
     
    La ira aparece generalmente cuando nos sentimos amenazados, puestos en entredicho o no se cumplen nuestras expectativas. También se puede generar como defensa del dolor, por pasividad, etc… Muchas veces ésta finaliza en diferentes tipos de violencia grave si no está bien canalizada. 
     
    Esta guía incluye ejercicios para ayudarnos a entender y tratar con nuestra rabia de una manera más práctica y funcional. Pincha en la imagen:..
     
     
    Editores:    
     
    LA GUÍA:
     
    Espero os sirva de utilidad!
    Karemi

    Psicóloga y Directora
    www.psicok.es
    ---
    sencillezyorden.es/users/karemi-rodriguez/favorites

  • #18376 Respuesta
    Josefina MP
    Posefina Motis Purroy ,
    Son emociones  con diferentes matices  causas y motivaciones, que cada  sujeto vive segun su temperamento, con mas o menos control, o  con las tensiones desbordadas.
     
     Si esas emociones son proporcionales a las causas, y estan bajo control , corresponden a una normalidad
     
    Si son  una tendencia a un estado negativo que se escape a la voluntad y el control de la persona entraría dentro de la clasificacion -segun David Likken- :
     
    El psicópata primario. Es el que mas se ajusta al término psicópata. Su rasgo principal se encuentra en una desviación en su temperamento.Pueden ser psicópatas o sociópatas al mismo tiempo. Además de poseer estas características innatas  puede que no encuentren  un soporte ambiental ni un entorno favorable
     
    El desestabilizado. Son algunos que gozando de una socializacion normal, padecen un trastorno orgánico que cuando se manifiesta les desequilibra y manifiestan conductas antisociales mientras dura el episodio desestabilizador.  
     
    _________________________________________________________________________________
    Josefina Motis Purroy
    Grafóloga, Psicóloga, Atn. Discapacitados, ATS. 
    Recursos Humanos [Barcelona]
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  • #18377 Respuesta
    Manual de psiquiatría infantil del autor J. D. Ajuriaguerra, por muchos conocido por grafología infantil. Es su cuarta edición y con una buena traducción al castellano. Una verdadera joya:
     
     
    Acabo de abrirme una página en facebook por si queréis visitar mis noticias:

    FERNANDO PÉREZ DEL RÍO
    Dr. en Psicología | Consulta privada de psicología
    Profesor de la Universidad de Burgos
    @burgospsicologia.es

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    LIBROS ESTRELLA:
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Respuesta a: Irascibilidad, rabia y enfado…

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