Grafología y conciencia fonológica

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Este debate contiene 3 respuestas, tiene 3 mensajes y lo actualizó José Francisco José Francisco hace 2 años, 4 meses.

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  • #5826 Respuesta
    José Francisco
    José Francisco
    Participante
     
    He venido en otras entradas aqui hablando del aspecto motor y neurológico de la escritura; o dicho de otra forma del «cerebro» y la «mano»: ¿pero qué pasa con la palabra? Es decir, lo que hace verdaderamente cognitivo a la escritura es el tercer factor: el lenguaje. 
     
    Lingüistas y psicólogos siempre han tratado de ver si el lenguaje es lo mismo que el pensamiento, o no. Cuando un niño escribe con cierto automatismo, o simplemente está en el inicio del proceso de la «lectoescritura» la conciencia fonológica ha experimentado un desarrollo ingente desde que comenzara el aprendizaje del lenguaje hablado en las edades más tiernas de la infancia. 
     
    En principio, el niño «escucha-oye» sonidos; es decir, sílabas unidas que producen palabras. Esos estímulos se integran en las áreas cerebrales del lenguaje asociados a su significado. Por ejemplo, ve una pelota y la gente de alrededor se refiera a ella con la palabra «pe-lo-ta» (dentro, por supuesto, de un discurso gramatical y textual más amplio) y así sucede con todos los elementos que componen una lengua. 
     
    El niño integra en su corteza cerebral un mapa neurológico de redes con esos significados, de tal modo que antes de «hablar» «comprende»; o mejor dicho, empieza comprendiendo antes que hablando. Por eso los padres dicen muchas veces de su hijo que no habla cuando debiera hacerlo pero lo entiende todo; y es verdad, si el niño entiende antes de hablar es que todo va de maravilla, y aquí no pasa nada serio… 
     
    El aprendizaje del habla tiene por supuesto ese antecedente. Hablar supone un esfuerzo mayor de integración que la de «comprender» porque los órganos de fonación deben haber madurado lo suficiente como para que se puedan articular palabras, y eso es un proceso de coordinación muy complejo. Finalmente, el niño por procesos imitativos de la gente de su alrededor asocia los sonidos con su articulación y significado, por lo que ya puede ir expresando sus pensamientos a través de las palabras que emite. 
     
    Bueno, cualquier experto lingüista o logopeda dirá que es mucho más complejo que esto, que la adquisición de la «conciencia fonológica» es un logro realmente muy complicado. Pero para nosotros que somos grafólogos nos entendemos bien al decir que la otra forma de «soltar» esos sonidos hacia fuera es escribiéndolos, pero para eso tenemos que reconocerlos en sus formas no auditivas sino visuales: dibujos ( o fonemas, sílabas y palabras): por eso antes se lee que se escribe… 
     
    Ya se sabe que hay una actividad psicomotora previa para asimilar los patrones de las letras, las sílabas y las palabras que tienen que ver con la lateralización, la imagen corporal, la psicomotricidad fina y gruesa, etc., y que esas formas luego se tienen que proyectar motrizmente en los trazos que forman las palabras escritas.
    Así que un niño de cuatro a cinco o seis años que está aprendiendo la
    «lectoescritura» propiamente ya es un experto maduro sofisticado en los procesos lingüísticos. 
     
    La escritura se inunda y se confunde precisamente con ello. Es decir, que cuando un niño escribe con cierto automatismo motriz y expresivo, su escritura se mueve en lo más sofisticado de las «capacidades cognitivas» humanas; y claro, ni hablamos ni escribimos ni pensamos sin que en eso procesos y funciones no estén calados por la emociones, los sentimientos, la actitudes, el temperamento, el carácter, los rasgos de la personalidad… 
     
    En grafología esto lo debemos tenerlo muy claro. 
     
    La escritura es un aprendizaje que llega cuando la mente está cognitiva y neuronalmente muy desarrollada, pero sin esa maduración y ese desarrollo un aprendizaje como el de escribir no se podría dar jamás. La escritura toca pues el centro de la mente. 
     
    José Francisco González Ramírez 

    JOSÉ FRANCISCO GONZÁLEZ RAMÍREZ
    Psicólogo, Escritor, Artista y Locutor
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  • #5827 Respuesta
    Mary Kalemkerian
    Mary Kalemkerian
    Participante
     
    Muchas gracias Sr. José Francisco González. Saludo 
  • #5828 Respuesta
    Sencillez Orden
    Sencillez Orden
    Super administrador
     
    Autor: Blanca   
    Hola: pasaba por aqui porque de vez en cuando os leo. Menos de lo que quisiera. Esta muy bien tu explicación porque la reflexión dirigida a comprender que un sonido o fonema está representado por un grafema o signo gráfico que a su vez, si se lo combina con otro, forman unidades sonoras y escritas que permiten construir una palabra que posee un determinado significado.
    La conciencia fonológica opera con el reconocimiento y el análisis de las unidades significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la información gráfica a una información verbal. Este proceso consiste en aprender a diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e indispensables para que las palabras adquieran significado. En el aprendizaje de la lectura, el desarrollo de la conciencia fonológica es como un puente entre las instrucciones del alfabetizador y el sistema cognitivo del niño, necesaria para poder comprender y realizar la correspondencia grafema-fonema. 
    La habilidad de poder reconocer, desglosar y manipular los sonidos que componen el lenguaje, es decir, la conciencia fonológica se desarrolla con el ejercicio. Esta capacidad cognitiva, como cualquier otra destreza de lecto-escritura temprana, no es adquirida por los niños en forma espontánea o automática. 
    Es importante que la propuesta didáctica en la que esté enmarcado su aprendizaje se desarrolle en un ámbito alfabetizador y que siga una determinada secuencia, a modo de escalera por la cual los niños van subiendo a medida que avanzan desde una comprensión limitada hacia otra mucho más profunda de cómo funcionan los sonidos dentro de las palabras.
    Es justo reseñar que la re-educación de la escritura es muy importante en los primeros años del niño y que va anexionada, en su conjunto, a la conciencia fonológica y como muy bien indicas: “la escritura toca de pleno el cerebro”.
    Un gusto sacar este tema. 
    Saludos! 
  • #5829 Respuesta
    José Francisco
    José Francisco
    Participante
     
    Gracias Blanca por tu opinión tan ilustrada, y la verdad que es un tema apasionante que no tiene fondo.
    Tus palabras me traen el recuerdo de Luria, el neuropsicólogo ruso, amigo íntimo y seguidor infatigable de las ideas de Vygtski, que durante casi toda su vida (me refiero a Luria) investigó el cerebro muy inclinado a relacionarlo y entenderlo funcionalmente con el lenguaje. 
    Hoy todavía es apasionante ver sus conclusiones sobre la escritura, aunque evidentemente el universo de las neuroimágenes cerebrales reajustan muchas teorías de hace nada.
    Desde la década de los años treinta Vygotski, y muchas décadas de investigaciones de Luria, caminaban sobre la idea de que maduración y desarrollo se recombinan y crecen y se hacen juntas: el aprendizaje, lo social, el cerebro como entidad biológica…son imposibles por separado, y claro, ese es el centro de interés de la escritura.
    Un saludo y un placer. 

    JOSÉ FRANCISCO GONZÁLEZ RAMÍREZ
    Psicólogo, Escritor, Artista y Locutor
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Respuesta a: Grafología y conciencia fonológica

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