DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Foros DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Dopamina y Serotonina en la escritura…. Respuesta a: Dopamina y Serotonina en la escritura….

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La enfermedad de Párkinson es un trastorno cerebral neurodegenerativo que afecta las células nerviosas en el cerebro que producen dopamina.
 
Los síntomas motores de la enfermedad son el resultado de la muerte de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra, una región del cerebro medio.
 
Esto da como resultado la falta de producción suficiente de dopamina en estas áreas.  La razón de esta muerte celular es poco conocida, pero implica la acumulación de proteínas en los cuerpos de Lewy en las neuronas.
 
Aunque la causa de la enfermedad de Párkinson sea desconocida,  se cree que implica tanto factores genéticos como ambientales. Las personas con un miembro de la familia afectado, son más propensas a adquirir la enfermedad.
 
También existe un mayor riesgo en personas que han estado expuestas a ciertos plaguicidas y entre las que han tenido fuertes lesiones en la cabeza.
 
La mayoría de los síntomas de las personas tardan años en desarrollarse, y pueden vivir durante muchos años con la enfermedad. Después del diagnóstico, los tratamientos pueden ayudar a aliviar los síntomas, pero hoy en día todavía no hay cura para esta terrible enfermedad.
 
Los síntomas de la enfermedad de Párkinson difieren de una persona a otra. También cambian a medida que la enfermedad progresa.
 
Durante las primeras etapas de la enfermedad, puede llegar a no dar ninguna señal de alarma y observarse síntoma alguno. Generalmente, los síntomas se desarrollan lentamente y con frecuencia pasan desapercibidos por la familia, amigos, e incluso la persona que los tiene.
 
De manera que, los síntomas son únicos para cada individuo, y la progresión de los síntomas también varía de persona a persona, aunque se han descrito cinco etapas de Párkinson que pueden ayudar a entender los cambios que se producen a lo largo del tiempo. Algunas personas pueden tardar 20 años en pasar por todas las etapas. En otras, la enfermedad progresa más rápidamente.
 
Nos encontramos con algunos de sus síntomas MOTORES: Temblor (sobre todo en reposo), Rigidez muscular (hipertonía muscular) y músculos, Movimiento lento o limitado (bradicinesia), La debilidad de los músculos de la cara y la garganta, Dificultad en la marcha y el equilibrio, La congelación de movimiento (súbita pero breve incapacidad para moverse), Micrografía (letra más pequeña e ilegible)….
 
Y efectívamente como síntomas NO MOTORES: Depresión y ansiedad, alteraciones cognitivas, Trastornos del sueño, alteraciones sensoriales y del dolor, Anosmia (pérdida del olfato)…
 
La confusión y las alucinaciones que pueden aparecer son efectos secundarios de la medicación parkinsoniana y no de la enfermedad misma.
 
Un pequeño número de personas presentan síntomas en un solo lado del cuerpo, y nunca progresan hacia el otro lado.
 
Durante esta etapa inicial, la persona tiene síntomas leves que generalmente no interfieren con sus actividades diarias. Pueden aparecer temblores y otros síntomas de movimiento en un lado de sólo el cuerpo. Los amigos y familiares pueden notar los cambios de postura, caminar y expresiones faciales.
 
En la segunda etapa de Párkinson, los síntomas empiezan a empeorar. El temblor, la rigidez y otros síntomas de movimiento afectan a ambos lados del cuerpo. Aparecen problemas para caminar y la mala postura puede hacerse evidente. En esta etapa, la persona sigue siendo capaz de vivir sola, pero la realización de tareas del día a día se hace más difícil y puede llevarle más tiempo.
 
La etapa tres se considera el estadio intermedio en la progresión de la enfermedad. La pérdida del equilibrio y la lentitud de movimientos son características de esta fase. Las caídas son más habituales. Aunque la persona sigue siendo totalmente independiente, los síntomas alteran significativamente las actividades de su vida diaria, tales como vestirse y comer.
 
Durante la etapa cuatro, los síntomas son ya severos y muy limitantes. Pueden permanecer de pie sin ayuda, pero para moverse necesitan a alguien que les ayude o un andador. La persona necesita ayuda con actividades de la vida diaria y no es capaz de vivir sola., 
 
En la etapa más avanzada y debilitante de la enfermedad de Párkinson. La rigidez en las piernas puede hacer que sea imposible estar de pie o caminar. La persona requiere una silla de ruedas o estar postrada en la cama. Se requiere la atención permanente para todas las actividades. La persona puede incluso experimentar alucinaciones y delirios. Mientras que la quinta etapa se centra en los síntomas motores, hay muchos e importantes síntomas no motores también.
 
Desgraciadamente, no existe en la actualidad una cura para la enfermedad de Párkinson. En la actualidad, el tratamiento puede ser de tres tipos (aunque son viables combinaciones): farmacológico, quirúrgico y rehabilitador.
 
Los fármacos que se utilizan en el tratamiento de la enfermedad de Párkinson son los llamados fármacos anti-parkinsonianos, que tratan de restituir de forma temporal la dopamina en el cerebro o bien, imitan las acciones de la dopamina.
 
Sin embargo, ninguno de los fármacos usados en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson actúa sobre la progresión de la enfermedad. En la actualidad, los fármacos más usados son levodopa y varios agonistas de dopamina, aunque también tienen cierta relevancia otros como la selegilina (inhibidor de la MAO-B), la amantadina (liberador de dopamina) o la benzatropina (antagonista del receptor muscarínico de la acetilcolina).
 
A medida que la enfermedad progresa y neuronas siguen perdiendo, estos medicamentos se vuelven menos eficaces, mientras que al mismo tiempo que producen efectos secundarios como movimientos de retorcimiento involuntarios.
 
La dieta y algunas formas de rehabilitación han demostrado cierta eficacia en la mejoría de los síntomas, como puede serlo la grafología.
 
Hace años se empezó a utilizar la cirugía para colocar microelectrodos para lograr la estimulación cerebral profunda y de este modo intentar reducir los síntomas motores en los casos más graves, cuando los medicamentos eran ineficaces. Pero el problema se hallaba en que no siempre se tenía éxito en las intervenciones quirúrgicas y las complicaciones de gravedad no eran extrañas.
 
La contención emocional de las personas que rodean al paciente es fundamental y un componente clave en la atención del parkinsoniano pues le proporciona numerosos beneficios.
 
Como se trata de un trastorno progresivo los síntomas empeoran gradualmente con el tiempo. En general los síntomas se ven agravados por el estrés y las situaciones emocionales que causan ansiedad.
 
La parte psicológica es muy importante. Los síntomas suelen mejorar con el descanso, el sueño y se utilizan técnica de relajación o cualquier estrategia para controlar el estrés y la ansiedad.
 
Marta Guerri
Psicóloga y Directora:

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