DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Foros DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] La deshonestidad en la escritura Respuesta a: La deshonestidad en la escritura

Carlos A. Jiménez VélezCarlos A. Jiménez Vélez
Participante
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Más que afirmaciones quisiera generar preguntas en este debate difícil de confrontar desde la Grafología, debido a la complejidad que genera el concepto de la deshonestidad ,donde fácilmente podemos caer en la tentación de clasificar comportamientos a través de las grafías sin entender como mínimo cómo funciona el cerebro humano de un deshonesto ,para lo cual todavía no existen teorías precisas sino simplemente especulaciones que requieren de observación sistematizada y de la aplicación de métodos experimentales sólidos. 
 
Desde estas perspectivas las preguntas serían:
 
– ¿Qué tanto inciden los factores sociales y culturales en la comisión de conductas deshonestas? 
– ¿Se pueden medir e identificar la deshonestidad?
– ¿Hay algún sentido de honestidad que atraviese a las culturas?
– ¿Existen diferencias neurológicas importantes entre los “grandes deshonestos y el resto de la población?
 

Peguntas muy difíciles de Responder…
 
Cabe señalar con respecto al  debate que en mi escritura existe omisiones de muchas letras no porque sea mentiroso o deshonesto, sino porque simplemente escribo demasiado rápido, y en el ejercicio de configurar la idea total descuido la grafía, ya que la corrección la pospongo para el final. También tengo dislexias,disgrafías,discalculias y mi escritura es demasiado pastosa o sucia.Qué tal caer en manos de un grafologo conductual como son muchos. De esta forma también serían analizados los nativos digitales, enfrentados a formatos nuevos de escritura en los que se combinan grafías con imágenes para construir textos que no se leen algoritmicamente sino  escaneados: nuevos lenguajes digitales difíciles de medir con mecanismos grafológicos conductuales o tradicionales.
 
Creo que algunos de los autores de este debate se refieren a la detección de impulsos que alteran al escritor en el momento en que está relatando de manera escrita un oficio, al igual que lo hace cuando está respondiendo oralmente ante un polígrafo y que permiten detectar emociones alteradas. Cuando mentimos interesadamente, la amígdala produce una sensación negativa que limita el grado en que estamos dispuestos a mentir. Sin embargo, esta respuesta se desvanece a medida que continuamos mintiendo, y cuanto más se reduce esta actividad, más grande será la mentira que consideremos aceptable y también será menos detectable.  
 
El mentir no es una constante, es una acción deliberada que una vez ejecutada deja de suceder. Al respecto definir rasgos grafológicos como normas de comportamiento constantes termina siendo un error cargado de argumentos supersticiosos, como los que se esgrimen en los manuales de quiromancia y todas esas ciencias medievales que pretendían construir rasgos paranormales.
 
Afortunadamente para nosotros, el estudio de la conducta  a través de las Neurociencias sociales han vivido una verdadera revolución en las últimas dos décadas, y han generado algunas respuestas muy sólidas a estas preguntas. No se trata más de respuestas basadas en la intuición o en la especulación, sino en la aplicación de métodos desde las NEUROCIENCIAS tal como hace magistralmente el Dr Allende.
 
Atentamente,

CARLOS ALBERTO JIMÉNEZ V.
Magister Comunicación y Educación
PHD Profesor Titular Universidad Libre Seccional Pereira
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