DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Foros DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] La procrastinación Respuesta a: La procrastinación

Jaime Mirandajaime
Invitado
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He tenido la suerte de tener varios artistas entre mis clientes como psicólogo – escritores, músicos, algún pintor – ya fueran aficionados o ya hubieran tenido la fortuna de vivir de ello, casi todos han experimentado la procrastinación en algún momento con diferentes percepciones, pero con puntos en común, salvo excepciones: 
 
Muchos, al principio, viven la procrastinación como un momento de pereza que aprovechan para reflexionar, o concentrarse en áreas de su vida que tienen olvidadas o dejadas. Es un momento donde no aprecian gravedad en dilatar. Especialmente los aficionados, que no tienen urgencia por publicar un trabajo o dar un concierto, pueden permitírselo. 
 
Muchos incluso, ven que la creatividad aflora en algún momento, y se acogen a esa circunstancia casi mítica de que la inspiración – casi debería decir la musa, puesto que en este discurso tiene vida propia – ya llegará. 
 
Pero si tienen de verdad, y los míos la tienen, la llama de la creación, de repente se ven como Tántalo. Tienen hambre de crear, pero no pueden llegar a la comida. ¿Qué sucede? ¿Por qué se me ha quedado el estómago cerrado? Entonces, cuando la conducta es problemática, porque se percatan de que duele más no crear que hacerlo – qué precioso tema de discusión es la creación artística y literaria (para el que las quiera separar, yo no lo haría del todo) – vienen apresurados, confusos, con falta de confianza en demasiadas ocasiones. ¿Qué ha pasado? ¿Es que ya no soy capaz? Los hay que aborrecen lo que crean, los hay que no se sienten fluir como antes, pero hay quien ni siquiera llega a ponerse a crear. Todos los casos son duros, todos con algún punto de diferencia, porque incluso en esos momentos hacen gala de su diferencia y su individualidad. Por suerte, suelen tener buen pronóstico. Les hace falta perspectiva, y es lo que entrego – y muchas técnicas cognitivo-conductuales, lo admito – y con eso, en poco tiempo, resulta que la procrastinación estalla como un cristal que albergase oro líquido. 
 
Entre las personas que escribimos se suele decir que la segunda es la más difícil. Ahora si hay algo que demostrar. Lo atestiguo, lo valido, doy fe. 
 
Cierto es que me he encontrado mucho autoboicot – no llegar nunca a la realización me evita enfrentarme al fracaso – pero también mucho perfeccionismo, mucha etiqueta equivocada – nunca viviré de esto, así que más vale que me concentre en todo lo demás –, mucho hábito desestructurado, mucho refuerzo secundario – el cerebro es un adicto a lo fácil, ¿verdad? –, así que la procrastinación a veces se confunde con otra cosa, o sus razones no están del todo claras, e incluso a veces tiene un valor creativo, pero es difícil de medir, de limitar. Quizás sea ese malestar el despertador, quizás debamos ponernos uno. 
 
Quizás no debamos repetirnos a nosotros mismos y a quien quiera oírnos que trabajamos mejor bajo presión (que es verdad en muchos casos, que o nos pinchan la voluntad, como decía el genial Quino, o no se infla) y debamos repetirnos cada día: quiero escribir (aquí hemos de sustituir el escribir por lo que proceda) y voy a encontrar mi espacio, que es este, y voy a encontrar mi tiempo que será esta tarde, y voy a hacerlo con este boli en mi cuaderno rojo. 
Cuando hayamos de nuevo disfrutado de la creación, el resto será coser y cantar. 
 
Jaime Miranda