DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] Foros DISCUSIÓN ABIERTA [Foro] La enfermedad escritural Respuesta a: La enfermedad escritural

varios variosHosy Orozco
Invitado
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Para escribir bien o madurar la escritura, básicamente, son cuatro las habilidades de pensamiento que deben enseñarse  y desarrollarse, que al final expongo:
 
-Las habilidades de planificación  (pensar bien qué se quiere decir o escribir, por qué y para qué se quiere transmitir el mensaje, a quién y cómo quiero  decírselo); -las habilidades lingüísticas (uso adecuado de la gramática, la semántica, la sintáctica y estilística). -La gramática, que ha sufrido recientes modificaciones por parte de la Real Academia Española de la  Lengua,  se refiere a las normas para escribir correctamente -signos de puntuación y acentuación, conjugación correcta de verbos, uso apropiado de letras como C, S y Z-;  la semántica permite usar el significado profundo de las palabras y frases; la sintáctica estudia la construcción y orden que se da a una frase o texto);  -las habilidades comunicativas (permiten que el destinatario comprenda y sienta el mensaje que el escritor desea transmitir y supone lograr empatizar con el destinatario y motivarlo) y, por último, -habilidades metacognitivas y autorreguladoras (aprender a ser consciente de cómo se está escribiendo, con el fin de mejorar y/o corregir el escrito, implica preguntarse ¿estoy cumpliendo con mi objetivo y plan de escritura?, ¿El lenguaje es el adecuado según mi destinatario?, etc.). Pero sólo quien las domina bien, puede enseñarlas y corregirlas.
 
1.   Aprender a planificar la escritura
 
Para aprender a escribir bien, concebimos la elaboración o escritura de textos como un proceso cognitivo (proceso mental o de pensamiento), que, a su vez, comprende varios subprocesos u operaciones mentales que se ponen en acción antes, durante y después de la redacción. Uno de los subprocesos más importantes es la planificación, diseño o borrador mental de lo que se escribirá. Investigaciones han mostrado que una de las principales causas de la deficiente escritura de los alumnos, es que no aprendieron a planificar lo que van a escribir y suelen escribir todo lo que se le viene a la mente en ese momento, sin orden o estructura.
 
Por ello, investigadores como Arroyo y Mata de la Universidad de Granada, señalan las principales operaciones mentales que deben enseñarse y desarrollarse en los alumnos al momento de planificar un texto: a) Tener claro el contenido del texto o de qué voy a escribir; b) Si es necesario, buscar mayor información sobre el tema para enriquecer y sustentar mi texto; c) Pensar cómo lo voy a escribir, es decir, tener una idea de la estructura que le daré al texto (con apoyo de un esquema o bosquejo mental o escrito), y que supone definir, clarificar, seleccionar y ordenar mis ideas sobre ese contenido antes de pasarlo a un texto escrito de forma clara y coherente (ayuda tener un árbol o esquema de ideas o palabras claves), y según un determinado estilo literario (narrativo, argumentativo, etcétera); d) Tener claro el objetivo o intencionalidad del texto que escribiré, pensar en el tipo de persona que probablemente me lea y adaptar mi lenguaje a ellos y a ese objetivo. Este proceso es permanente, el buen escritor ajusta su planificación para perfeccionar su texto durante el proceso de escritura. Esto es un arte que no se aprende en un día, se perfecciona durante años, en la medida en que la escuela y maestros pongamos condiciones para ello. ¿Lo hacemos?
 
2.   Desarrollar las habilidades de comunicación
 
Las habilidades comunicativas constituyen el tercer grupo de habilidades de pensamiento a formar en los estudiantes, y que desarrollan extraordinariamente los grandes escritores, siendo las que posibilitan que el lector comprenda y sienta el mensaje que el escritor desea transmitir, y empatice y se motive con sus ideas. Entre ellas encontramos la claridad o legibilidad del texto, su estilo, su cohesión y coherencia, y, especialmente, la argumentación.
 
Existen varios modos de entender y desarrollar la argumentación: como organización textual (enfatiza la enseñanza de estructuras narrativas y argumentativas, muy usada en centros educativos); como conjunto de marcas lingüísticas (enfatiza el empleo adecuado de indicadores de fuerza o conectores en el texto); como operación pragmática discursiva (enseña a redactar considerando el contexto y los destinatarios); y, como operación intelectual (enfatiza la práctica de técnicas discursivas que permiten provocar o aumentar la adhesión de las personas a las tesis presentadas). Como operación pragmática discursiva, a los 21 meses de edad los niños ya emplean argumentos para convencer a un adulto, aunque no prueben sus afirmaciones. Como organización textual, estudios muestran que, a medida que aumenta la edad, disminuye el porcentaje de alumnos que desarrollan textos no argumentativos y aumenta el uso de la polémica, retórica y categorías superestructurales (argumento, contraargumento, refuerzo y conclusión). Pero no todos lo logran. Este es el resto de los profesores del área de lenguaje, pero debe ser reforzada en todos los cursos y disciplinas. Este desarrollo se enriquecería si los centros educativos crean tiempos institucionales para practicar la argumentación, donde se cuestionen con respeto las ideas y se autogestione la crítica.
 
3.   Desarrollar los aspectos lingüísticos
 
Planificado el texto, inicia el proceso de escribir, donde entran en juego los criterios lingüísticos, comunicativos y metacognitivos. En los lingüísticos ocupa importante lugar la gramática, el conjunto de reglas y principios que regulan el uso correcto de las lenguas, en su habla y escritura. La Real Academia Española de la Lengua (RAE) fundada en 1713 junto a otras academias de países hispanohablantes, tiene la misión de velar por la unidad del idioma español. Esta normativa se plasma en un diccionario (DRAE) y una gramática, que se revisan cada cierto tiempo por ser un  idioma dinámico. La más reciente actualización de la gramática de la lengua española se oficializó en 2009 y sustituyó a la de 1931, teniendo tres partes: criterios generales de gramática, morfología (analiza la estructura interna de las palabras)  y sintaxis (analiza las estructuras que se crean al ordenar y combinar las palabras). En 2011 se presentó otro tomo de fonética (orienta la pronunciación del español).
 
Leonardo Gómez Torrengo sintetiza importantes cambios. Los demostrativos (este, esta, estos, ese, aquel…) se tildaban cuando eran pronombres y no cuando eran adjetivos; ahora se puede prescindir de la tilde, incluso en casos de doble interpretación. Por solemnidad y respeto antes se escribían con mayúscula inicial los sustantivos que designan cargos o títulos (Presidente, Ministro; ahora, por ser  nombres comunes se deben escribir siempre con minúscula inicial (ministro). También sugiere escribir en una palabra los números cardinales compuestos (cuarentaidos), que antes se escribían en tres palabras (cuarenta y dos), pero los múltiplos de mil se siguen escribiendo con dos palabras (ocho mil), entre otros cambios. Parecerá extraño y polémico escribir con las nuevas normas, en tanto las comprendemos, aceptamos y automatizamos, pero así lo aprenderán las nuevas generaciones y los profesores.
 
4. Desarrollar las habilidades metacognitivas
 
Otras habilidades que deben desarrollarse en los alumnos para madurar su escritura, son las metacognitivas. El término metacognición, propuesto por el psicólogo canadiense Flavell en los años 70 y  Brown y Baker en los 80, alude a  la actividad de monitorear y regular los propios procesos y productos cognitivos. En otras palabras, es ser consciente de la forma en que realizamos determinada actividad  intelectual. La metacognición podemos compararle a un entrenador deportivo. Durante el partido los jugadores hacen uso de una serie de técnicas y estrategias que previamente han conocido y practicado (driblar, forma de tirar o pegarle al balón, ubicación, etcétera.), sin que sean del todo conscientes en cada momento de sus movimientos. El entrenador sí logra ver externamente el actuar del jugador,  y constantemente hace que éste sea consciente de lo correcto o incorrecto de sus movimientos y de qué técnica o estrategias debe utilizar, según la situación del juego, para mejorar su actuar. Al ser consciente de su actividad cognitiva logra mayor control sobre ella y actúa con mayor eficacia, y este  control que permite un mejor desempeño se denomina autorregulación o autocontrol.
 
En actividades intelectuales, como elaborar  textos, al inicio el alumno hace de jugador y el maestro de entrenador, pero paulatinamente debe lograrse que el alumno haga las dos funciones de jugador y entrenador. Esto requiere habituarle a hacerse preguntas reflexivas antes, durante y después de escribir: ¿Estoy cumpliendo con  mi  plan de escritura? ¿ Debo mejorar algo en mi escrito?¿Será mejor quitar o introducir esta idea?, etcétera. Diversas  investigaciones han  mostrado que la capacidad metacognitiva es factor esencial en el desarrollo de un buen escritor, pero, en nuestro medio,  si  los estudiantes logran escribir más o menos,  muy pocos logran ser escritores reflexivos y autorregulados. ¿Por qué?
 
Hosy Orozco
Academico experto en gestion educativa